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La Sal de Colima, el ‘Oro Blanco’ en Estados Unidos y su proyección en Canadá y Europa

En Estados Unidos se afianza la presencia de Colima a través de uno de los productos más emblemáticos y tradicionales de la región: la Sal de Colima, el llamado ‘Oro Blanco’ de esta tierra, tiene en la Unión Americana uno de sus principales mercados internacionales y su punto clave para ampliar su alcance comercial hacia Canadá y Europa.

Los principales productores del mineral dicen mantener ventas directas en territorio estadounidense y a través de intermediarios con presencia comercial en California y Texas; por ello la demanda ha llevado al sector a plantearse el objetivo de superar los récords de producción anual, pensando en la proyección internacional que los afiance  a mediano plazo en el mercado canadiense y europeo.

Para lograr el objetivo realizan pruebas como parte de un proceso que implica atender las exigencias de los compradores y cumplir con las disposiciones aplicables en cada destino. La expansión internacional representa una oportunidad para diversificar clientes, fortalecer la actividad productiva y generar mayores posibilidades de desarrollo para las comunidades salineras.

Con Estados Unidos como mercado de exportación ya identificado, y con Canadá y Europa como destinos en los que se han explorado oportunidades comerciales y se realizan la promoción del producto, el reto consiste en consolidar relaciones con compradores, mantener una producción suficiente y cumplir los requisitos correspondientes para cada operación.

Origen, calidad certificada y la llegada de Hecho en Colima

La historia de la sal en Colima está estrechamente ligada a la Laguna de Cuyutlán, donde las condiciones climáticas y la evaporación solar favorecen la obtención de sal marina mediante prácticas tradicionales, convirtiéndose en una actividad económica y un patrimonio productivo de la entidad.

Además de la calidad del producto, el acceso a nuevos mercados depende de la capacidad para acreditar su origen, garantizar la inocuidad y cumplir normas aplicables, por ello distintas marcas colimenses ya reportan certificaciones, respaldos y reconocimientos como Kosher y OMRI; referencias regulatorias vinculadas a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), y certificaciones orgánicas asociadas a estándares en México, Estados Unidos y Europa.

Estos distintivos no son necesariamente compartidos por todos los productores ni aplican de manera automática a cualquier presentación de sal. Su vigencia, alcance y relación con cada producto deben comprobarse de acuerdo con la empresa y el certificado correspondiente.

La diferenciación resulta relevante porque los mercados internacionales pueden exigir documentación, controles sanitarios, trazabilidad y requisitos de etiquetado específicos. Contar con los respaldos adecuados facilita la evaluación comercial del producto y contribuye a generar confianza entre distribuidores, importadores y consumidores.

A esta estrategia de posicionamiento se suma la reciente incorporación de la sal a la marca de certificación Hecho en Colima, para que los consumidores la identifiquen como producto originario, al tiempo que brinda a las empresas una herramienta para diferenciar su oferta y ampliar sus oportunidades de comercialización. Es decir, que la marca incorpora un nuevo instrumento para fortalecer la identidad del producto.

En el caso de la sal, este reconocimiento ofrece una oportunidad para vincular su tradición productiva con una identidad comercial común. La marca ayudará a contar la historia de su procedencia, fortalecer su reconocimiento entre consumidores de otras regiones y contribuir a que el origen colimense se convierta en un elemento de diferenciación.

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