La apuesta de Gibrán en Morena: cambio generacional y atención a los estados

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Impulsar un cambio generacional en quienes toman las decisiones y prestar especial atención a lo que los representantes del partido en los estados y municipios requieren, son las apuestas con las que Gibrán Ramírez busca la dirigencia nacional de Morena.

Este joven —tiene 30 años de edad— que participa como analista y entrevistador en diversos medios de comunicación, que es doctor en Ciencia Política y que encabeza la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS), cree que la élite de Morena en la Ciudad de México se ha alejado de los más de 300 mil militantes del partido y los más de 30 millones de votantes que tuvo en 2018, y propone cambiar esto para que pueda este instituto ser partícipe del aterrizaje de “Cuarta Transformación” que, reconoce, es todavía “una hermosa aspiración”.

“El intento de quienes intentaron dominar desde la burocracia, desde la Ciudad de México, y muchas veces, sin tomar en cuenta a la gente, mandaban delegados en funciones de presidente, o designaban algunos enviados para gestionar candidaturas. Compañeros que generaban acciones en las que fue patente que se olvidaron de los territorios, de los municipios y de los estados. No hemos generado una agenda concreta de lo que significa ser de Morena y ser de la Cuarta Transformación en estados y municipios”, dijo Gibrán Ramírez vía telefónica a Miguel Ángel Vargas de EstaciónPacífico.com en Súper 98.9.

A continuación te presentamos algunos fragmentos de esta conversación con este aspirante a la dirigencia nacional de Morena.

 —¿Qué percibes que ha pasado en Morena? ¿hay una élite en el partido que se acostumbró al poder y se olvidó de dónde viene? ¿cómo ves las cosas?  

“Después de 2018 empezó una especulación con el triunfo y con el capital político que acumuló Morena en la elección. El presidente de la República obtuvo un consenso, la mayoría más grande que se ha visto en la historia de nuestro pluralismo, y muchos empezaron a ver ‘¿y si yo me quedo en el partido?’. Porque quedarse en el partido tiene dos consecuencias: usufructuar el presupuesto y la de repartir candidaturas, y todo mundo se muere de ganas de presupuesto y candidaturas en las burocracias”.

“Hay quienes se han querido erigir frente a algunos compañeros como los guardianes de ese presupuesto y de esas candidaturas disque para los militantes, entonces se configuraron por lo menos dos fracciones burocráticas que empezaron a luchar tremendamente y que mantuvieron al partido en la parálisis y que se debatieron entre ellas mucho tiempo dejando de lado las labores sustantivas de la organización”.

“Cuando teníamos mejores circunstancias para ser un partido potente, para discutir en varios sitios de la República, cuando tenemos mejores condiciones que la mayoría de los partidos progresistas de América Latina y del mundo, hemos disminuido en más de 15 puntos porcentuales la intención de voto por el partido. Mientras el presidente se mantiene en el 65% de aprobación, Morena tiene un 20% de la intención de voto, solamente que los otros partidos están muchísimo peor, la oposición está desarticulada”.

“Vamos a ganar las elecciones, y eso lo han sabido desde hace tiempo algunos compañeros. El problema está en cómo lo haremos, si lo haremos con gente decente, con una evaluación objetiva, concreta de cada aspiración a una candidatura, o se va a repartir por cuotas”.

“El intento de quienes intentaron dominar desde la burocracia, desde la Ciudad de México, y muchas veces, sin tomar en cuenta a la gente, mandaban delegados en funciones de presidente, o designaban algunos enviados para gestionar candidaturas. Compañeros que generaban acciones en las que fue patente que se olvidaron de los territorios, de los municipios y de los estados. No hemos generado una agenda concreta de lo que significa ser de Morena y ser de la Cuarta Transformación en estados y municipios”.

“Creo que hace falta combatir todo eso, tenemos una oportunidad ahora, yo creo que es la última oportunidad, por eso le puse ‘Última llamada’, porque siento, pienso que, de perpetuarse esta lógica de facciones, si gana un candidato de facción, y yo soy el único candidato que no tiene facción, que no tiene tribu, que no tiene padrino, se va a consolidar esta dinámica y en 2021 se van a repartir cuotas y entonces ya tenemos corrientes para siempre que van a querer conservar su patrimonio político. Es lo peor que nos podría pasar”.

 —Y habría que ver el ejemplo del PRD para ver lo que se pudiera anticipar ante esa ruta de tribus ¿no?  

“Claro, el PRD prácticamente desapareció. Se quisieron institucionalizar las corrientes, y bueno, vamos a ser como el Frente Amplio en Uruguay, y al institucionalizar las corrientes lo único que se hizo fue excluir a la militancia, había congresos a los que los dirigentes del PRD llegaban, se encerraban en un cuarto y traían cada uno un número de gafetes de sus congresistas, como si la voluntad de la gente fuera eso. Entonces nada de discusión, sino ver quién tenía más gafetes, esa era la lógica de corrientes y en eso se puede convertir cualquier partido, incluido Morena”.

“Por eso el presidente de la República fue tan cuidadoso, cuando era el presidente del partido, en que no se formara ninguna corriente, pero una vez que se fue, que dejó el partido en nuestras manos y que decidió no gestionarlo él desde el poder, esa lógica se apoderó del aparato”.

“Hay muchos jóvenes con ganas de participar. En nuestro recorrido en esta aspiración, hemos parado en 17 ciudades, en casi todas ellas hay jóvenes decepcionados de cómo ha evolucionado el partido, aunque tengan mucha confianza en el presidente López Obrador, y en la mayoría de los municipios, municipios rurales, urbanos, grandes ciudades, hay este ímpetu de participar y el descontento de que siempre que uno quiere participar, lo mandan a formarse detrás de las burocracias con el único argumento de que ellos llevan más tiempo ahí (…) El partido hay que sacudirlo y presentar nuevas ideas”.

“Soy el único que ha presentado un programa, Mario presentó un decálogo que aunque no lo he visto desarrollado, creo que es un ardid mercadológico: ‘10 puntos, construir los comités de defensa de la 4T y no sólo los comités de protagonistas del cambio verdadero’. Hay cosas que un cambio de nombre no puede conseguir”.

 —¿Morena debe ser más allá de lo que plantee el presidente? ¿debe buscar de alguna manera tener una independencia a lo que plantee? ¿debe ser Morena más que el defensor a ultranza de todos y cada uno de los dichos del presidente?  

“Sí, no me refiero a defender todos y cada uno de los dichos del presidente, yo digo que hay que defender el proyecto, a su liderazgo histórico y la agenda que hemos construido a lo largo de estos años”.

“Hay compañeros que ven agendas que les son muy cercanas, desatendidas, y se enojan, yo mismo, con el tema de las pensiones, pero es verdad que eso no estaba en la matriz de los 100 puntos del Zócalo. Tenemos que generar antes que nada ese aparato de escucha y sí de defensa de la política del presidente porque es atacada por todos los flancos, no de hacer que el presidente administre el partido, que además no quiere por la historia que hemos arrastrado de la unión del PRI con la presidencia de la República”.

“Cuando digo obradorismo me refiero a los valores que nos juntaron a un estilo de hacer política, si no ganó el PRD, si no cuajaron otros movimientos que nunca dejaron su vocación minoritaria es por principios muy sencillos que todo mundo conoce de no mentir, no robar y no traicionar el pueblo”.

 —¿Qué planteas para los estados? Sobre todo cuando vemos que en el pasado proceso electoral se les colaron algunos impresentables y estamos en el preámbulo de otra vez la definición de candidatos… ¿cómo cuidar esta selección de perfiles que se hace en los estados?  

“Ahora hay que tener mucho más cuidado. En 2018 era la última oportunidad para ganar con López Obrador, estamos en un momento distinto, creo que hay que convertir a Morena en una marca de decencia política. Creo que tiene que haber un observatorio de gobiernos estatales y municipales que haga un filtro. También de legisladores locales, que hagan un filtro para saber quién se ha apegado o no a esos principios y a la agenda prometida. Hay muchos compañeros que dijeron que ya iban a cambiar su manera de hacer política, que venían del PRI y PAN y que no lo hicieron. Ellos no deberían tener derecho alguno a aspirar a la reelección, y en el mejor de los casos los deberíamos de expulsar del partido a los que estén afiliados, pero si no, basta con prohibirles que disputen una reelección bajo nuestras siglas”.

“Creo que del mismo modo tiene que reenfocarse la participación política. Tenemos un instituto de formación política que se ha abocado sobre todo a conferencias de historia, pero tenemos tantos cargos electos y me he encontrado con algunos compañeros en estados que son regidores, que extrañan un poco de ayuda y de herramientas para hacer su labor de cosas que harían falta para desarrollar sus atribuciones”.

“Creo que podríamos tener, por lo menos, cursos para esos regidores, para diputados locales, para los que lo quieren hacer bien y no tienen ayuda ni asesoría técnica, son relegados de los cabildos, y podrían ejercer de mucha mejor manera sus atribuciones”.

“Para eso tenemos que volver al territorio, eso no se puede hacer desde el centro de la República porque si no luego terminamos con aberraciones que se imaginan en la capital que serán útiles y que después no sirven para mucho. La prioridad de Morena tiene que ser en este momento generar esta agenda para los niveles regional y municipal, y hacerse cargo de sus cargos electos. Los malos gobernantes tienen que ser señalados y los buenos deben ser premiados y promovidos con una carrera política que les permita ayudar a más personas”.

 —¿Estás de acuerdo con que Morena se pudiera aliar con el Partido Verde Ecologista de México?  

“Mi postura personal es en contra de esa alianza, pero he escuchado a los compañeros que dicen que es necesaria. Tienen sus argumentos. Yo creo que eso lo tiene que definir la militancia y los simpatizantes en una consulta, pero personalmente no me gusta esa alianza”.

 —¿Crees que haya elementos para que puedas levantar este proyecto que estás planteando? Sobre todo cuando ha definido un tribunal que la dirigencia sea seleccionada a través de una encuesta.  

“Sí, tenemos que crecer a una velocidad muy grande, desde luego que llevan ventaja los compañeros que llevan más tiempo en el oficio de la política”.

 —Y más reflectores por el cargo ¿no?  

“Claro, Mario está todos los días en la tele, Porfirio cuando declara contra el presidente lo cubren todos los medios, yo voy a ir a tocar a todos los medios, de todo tipo y en todo el país, ya recorrimos desde Chetumal a la Ciudad de México por carretera y desde aquí nos vamos a ir hasta Tijuana, vamos a hablar con todos los medios de comunicación que podamos, con los compañeros. Creo que hay tiempo de crecer mucho”.

 —Esto también es una apuesta de cambio generacional, ¿no?  

“Caro que sí. Ayer Muñoz Ledo me criticaba por joven, que porque no sé nada por que estoy joven, decía en una entrevista, sin querer nombrarme, es la actitud de varios compañeros. Desde luego que no tengo los 60 años de experiencia política que me lleva Porfirio en el oficio. Esos 60 años que le bastaron para presidir el PRI, el PRD, partidos que se echaron a perder, y para militar con Fox o con Miguel Mancera”.

“Creo que es hora de que quienes nacimos en una nueva cultura política que desprecia algunos usos de los viejos regímenes, tomemos las riendas de los proyectos políticos y del país”.

“Porque el país tiene un promedio de 29 años, si esto se sigue ‘perredizando’, si seguimos con una crisis general de representación de los partidos políticos, nosotros la vamos a padecer. Yo más que Porfirio Muñoz Ledo, pues, eso indicaría el pronóstico, pero sí, tenemos que hacernos cargo de este país que es igual de nuestro que de nuestros mayores”.

Escucha la entrevista completa (a partir del 25:27) en #PrimeraEstación, el podcast de EstaciónPacífico.com.