En el último par de días parece que algunas personas del sector salud han querido jugar al teléfono descompuesto con una declaración de la gobernadora de Colima Indira Vizcaíno sobre el abasto de medicamentos, material de curación y reactivos de laboratorio en el Hospital Regional Universitario de la capital colimense.
Han salido a desmentir de algo que no les han acusado.
La gobernadora habló de una revisión para saber qué podría haber pasado en algunos casos en los que “algún personal” habría negado medicamento o estudios de laboratorio cuando se tenía todo lo necesario para proveerlo.
Lo que sí dijo la gobernadora
La gobernadora no negó que existieran problemas de abasto en el principal hospital público del estado, con claridad aseguró que en el HRU era la unidad de atención en la que el abasto representaba el mayor reto, al ser la más concurrida del estado.
“Es el más concurrido, es en el que más personas se atienden y es en el que fluye de manera muy muy rápida de entrada y salida de medicamentos”, dijo la gobernadora.
Pero también habló, de la revisión de algunos casos en que podía suministrarse medicamento o hacerse estudios de laboratorio y a los pacientes se les había enviado al sector privado.
“Estamos haciendo la revisión de algunos detalles que podría haber con algún personal que le indica a la gente o que no está el medicamento o que no se tienen los reactivos para laboratorio, los quieren mandar a privado, cuando sí los tenemos, ya estamos haciendo una investigación para identificar el origen de estos problemas”, fueron sus palabras textuales.
No habló de una conducta generalizada. Habló de “algún personal”, habló de “revisar el detalle” de lo sucedido. No habló de corrupción, mucho menos de una práctica corrupta generalizada, no adjudicó a esos casos puntuales la razón de todos los retos de abasto que hay en esa unidad hospitalaria ni mucho menos en todo el estado.
La reacción de algunas personas del gremio
La líder de la Sección 30 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, Dolores González Meza, de inmediato salió a rechazar una acusación que no se había vertido.
“Es (SIC) lamentable las declaraciones de la paisana gobernadora (…) los trabajadores se han cooperado para ir a comprar el medicamento (…) la gobernadora debe estar bien enterada antes de difamar a un gremio como es el de salud”, señaló en entrevista radiofónica con el comunicador Max Cortés.
Y luego colocaron una pancarta en el exterior del HRU que iba en el mismo sentido: “DIFAMAR a personal de salud no resuelve el problema de desabasto hospitalario”.
La Sociedad Médica del Hospital Regional Universitario emitió un comunicado en el mismo sentido. “El personal médico y paramédico del HRU rechazamos de manera categórica la DIFAMACIÓN vertida a medios por parte del ejecutivo estatal”, señaló, citando una supuesta acusación de “prácticas corruptas” —en términos nunca utilizados por la gobernadora.
¿Por qué la reacción desmedida? Lo único cierto es que la gobernadora no difamó a a nadie ni hizo un señalamiento generalizado.