En días pasados en EstaciónPacífico.com publicamos un análisis sobre los resultados turísticos del año anterior, los cuales comparados con las de las décadas de las que se tienen datos comparables, muestran que 2024 fue histórico para el turismo en Colima.
En el reportaje mostramos que se superaron todos los récords previos en cuanto a afluencia, porcentaje promedio de ocupación hotelera y también derrama económica.
Posteriormente conversamos con el subsecretario del ramo, Jorge Padilla, quién explicó algunas de las cosas realizadas desde esta dependencia que considera han funcionado y que pudieran estar detrás o ser parte de las razones para estos buenos resultados.
Esta serie de contenidos sobre el turismo en Colima, publicados en plena temporada vacacional de Semana Santa y Pascua generaron cierta polémica en redes sociales.
No soy ingenuo y sé que parte de los cuestionamientos fueron sembrados por equipos políticos de adversarios de la actual administración estatal, que se activaron digitalmente para denostar. También sé que parte de la polémica es genuina, que algo de la discusión digital es orgánica. Por eso considero prudente compartir mi punto de vista, sobre lo que pasa en este relevante sector económico para Colima.
Sobre los datos, aunque los publique el Gobierno del Estado, yo no tengo ninguna duda de su precisión. ¿Por qué? Porque la fuente primaria no es el gobierno, sino los propios hoteleros. Hasta el cansancio se ha explicado que es una muestra representativa de hoteles, restaurantes y puntos turísticos; y hay una fórmula que permite con esto construir los indicadores de ocupación, afluencia y derrama económica para todo el estado.
Que si la situación de violencia y su impacto en la opinión pública pueden afectar negativamente al turismo, sin duda, estoy convencido que lo hacen. Pero es precisamente por eso que los resultados históricos de 2024 son doblemente importantes. A pesar de la mala publicidad que representa toda la información sobre la incidencia delictiva y sobre las problemáticas de crimen organizado en esta zona del Pacífico central mexicano, a pesar de los pesares, el turismo está viniendo más que nunca antes.
La pregunta importante no es si los resultados históricos son ciertos —al menos yo no tengo duda—, aquí la pregunta verdaderamente relevante es qué tan grande es el potencial turístico del estado y hasta qué niveles podremos llegar cuando superemos las complejas coyunturas de seguridad que hoy vivimos.
Otra pregunta que considero igualmente importante, es qué tanto de este turismo es turismo de negocios; qué tanto es gente que pudiera estar viniendo por algún motivo relacionado con el Puerto de Manzanillo y con los negocios logísticos y comerciales que hay alrededor de esta terminal portuaria.
Porque si resulta que hay un crecimiento importante en el turismo de negocios, entonces creo que, como estado, tenemos que trabajar para que en viaje de negocios, las y los visitantes tengan la mejor estancia posible, en términos de gastronomía, de atención en los hoteles, y de todo lo que construye la experiencia de viaje, y que tengan acceso a información para que sepan que hay muchísimas cosas que hacer en Manzanillo y en todo Colima, para que luego quieran volver con un motivo meramente recreativo y probablemente con toda su familia.
Por lo pronto, los esfuerzos para atraer visitantes fuera de las fechas y periodos que solitos atraen turistas, con eventos como el Festival de Papalotes, toda la generación de contenidos y la difusión sobre la gastronomía y los espacios naturales colimenses, y una publicidad focalizada estratégicamente en los mercados o regiones de la que más atraemos turismo, están dando resultados positivos.
Los que somos de fuera y llegamos a vivir a Colima porque esta tierra nos enamoró, sabemos mejor que nadie del enorme potencial turístico del estado. Es cosa de hacérselo saber a más personas y de facilitarles que puedan llegar, ya sea por aire o por tierra. El resto de la tarea para que las personas que nos visitan, vuelvan, la harán la belleza de Colima y la magia de la Piedra Lisa.