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Política

Crónica: Nacho encara abucheos; AMLO pide respeto

Los abucheos interrumpieron en un par de ocasiones el discurso del gobernador Ignacio Peralta durante la visita de este martes del presidente Andrés Manuel López Obrador a Manzanillo… pero él no se quedó callado.

La interrupción más prolongada al mensaje del mandatario estatal fue por más de tres minutos, ante gritos por parte de los asistentes al evento —el primero al que asiste a Colima desde que rindió protesta como titular del Ejecutivo federal— y consignas de apoyo a López Obrador, quien permaneció con semblante serio y, en su turno, pidió respeto para las autoridades.

 “El día del abucheo” 

El gobernador de Colima, quien desde que inició su discurso —que duró poco más de 12 minutos— fue confrontado por las expresiones de rechazo, cedió ante los vítores de los asistentes a las instalaciones de la Feria de Manzanillo este martes al mediodía.

El mandatario estatal pasó de tener un semblante serio a una sonrisa mordaz, y luego de nuevo a la seriedad. Tras esperar unos segundos, cuestionó frente al presidente si esta dinámica se trataba de algo planeado.

“Podemos dejar que se desahogue esta parte de lo que parece ser un protocolo en todas las entidades federativas para que después en esas buenas prácticas parlamentarias ya me permitan a mí hacer el uso de la voz”, dijo. Y, como los gritos no cesaron, volvió a callar.

“¿Le van a seguir o ya terminaron?”, les preguntó. Y como no habían terminado de abuchear, le siguieron.

“Bien, desahogado el punto en el orden del día del abucheo, sigo entonces con mi mensaje”, ironizó de nuevo.

Peralta siguió con su mensaje: palabras sobre pluralidad, dignidad, respaldo político, aportaciones críticas, reflexiones constructivas y las políticas necesarias en favor del pueblo.

“Estamos trabajando duro y de forma responsable…”. Nueva interrupción.

“Se suponía que el abucheo ya había pasado. ¿No se ha agotado el abucheo todavía? ¿Cuánto tiempo más?”, preguntó a quienes se manifestaban en su contra.

Peralta presumió que, desde antes de la Cuarta Transformación, su gobierno instrumenta un programa de austeridad coherente con el de López Obrador, gracias al cual han podido ahorrar recursos y poner en marcha apoyos sociales propios.

El Ejecutivo estatal dijo al federal que ante la pluralidad política no puede ofrecer incondicionalidad, y que hará los señalamientos y críticas a su gobierno cuando lo considere necesario, así como sus opiniones.

Los integrantes del gabinete estatal y líderes empresariales veían desde lo lejos, ya no en las primeras filas como ocurría en sexenios anteriores, la presión hacia el gobernador y se limitaron a aplaudir su sonrisa. Peralta felicitó a López Obrador por sus primeros 100 días de gobierno y pidió a los colimenses respeto y “muestras de cariño” para la investidura presidencial.

Este fin de semana, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, partido del gobernador de Colima, expuso en redes sociales un documento en el que presuntamente Morena pedía abuchear a los gobernadores de otros partidos en los eventos de López Obrador.

 “¿Quién respeta al gobernador?” 

López Obrador habló durante casi 24 minutos sobre los programas sociales de su gobierno para adultos mayores, jóvenes, personas con discapacidad, productores del campo, así como reiterar que impulsará dar marcha atrás a la reforma educativa del sexenio pasado, prometió no endeudará al país y afirmó que revisará casos locales como el daño ambiental de la regasificadora de Manzanillo y la situación de la caseta de cobro de la autopista que conecta al puerto con Armería, para lo cual ofreció regresar “en tres o cuatro meses”.

Y también le entró al tema del día, del “día del abucheo”, en palabras de Peralta. El presidente pidió a los colimenses “ser respetuosos de la autoridad”, al recordar que la etapa de las campañas y contrastes ya pasó.

“No es a gritos y sombrerazos como se resuelven los problemas (…) Partido es, como su nombre lo indica, una parte, gobierno es todo. ¿O queremos seguir peleando? Vamos a reconciliarnos”, enfatizó.

El mandatario federal agradeció mucho al gobernador de Colima “por estar trabajando de manera coordinada”, lo cual desató una nueva ola de rechazo. El presidente desestimó estas manifestaciones y retó a sus simpatizantes a indicar abiertamente si no respetaban la investidura del gobernador.

“No me importa lo que digan, es más, les voy a demostrar ahorita mismo que el pueblo de Colima es respetuoso: a ver, quien le falta el respeto al gobernador de Colima, que levante la mano”, dijo ante un par de personas que le siguieron la corriente.

“Quien respeta al gobernador de Colima que levante la mano”, dijo ante una manifestación casi unánime de respaldo. “Ahí está todo”.

 La interacción, en privado 

López Obrador e Ignacio Peralta tuvieron poca interacción durante el evento. Llegaron y se fueron juntos, pero en público no pasaron de un breve intercambio de palabras.

Desde su llegada se notó un distanciamiento. López Obrador caminó desde la camioneta hasta el templete tan rápido como la gente le permitía, seguido por la delegada estatal de Programas para el Desarrollo, Indira Vizcaíno. Detrás iba el gobernador, a un ritmo más lento, esperando que alguien le pidiera una selfie o un saludo. Lo que consiguió fue una gorra roja de atún Tuny.

Peralta alcanzó al Ejecutivo federal cuando lo invitó a subir al escenario. Ahí, la mayor interacción fue durante la entrega de las tarjetas para los beneficiarios invitados a los programas sociales presentados. No pasó de unas cuantas palabras y una serie de fotos.

Fue en los traslados donde más platicaron. En una entrevista a medios previo al inicio del mitin, el gobernador dijo que charlaron sobre los temas que considera urgentes para el estado: la caseta de Cuyutlán, el crecimiento del puerto, la contaminación de la Termoeléctrica, la afectación en la Laguna del Valle de las Garzas y la seguridad.

López Obrador y Peralta abordaron la misma camioneta cuando concluyó el evento, al igual que la delegada Vizcaíno, con rumbo a la capital del estado. En el trayecto, la camioneta en la que viajaban se detuvo en Tecomán, donde el presidente pidió un coco en uno de los puestos que están al pie de carretera.

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