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Seguridad

La violencia armada no discrimina a las infancias en México: Redim

El 1 de noviembre fueron localizados los cuerpos de 11 personas —jornaleros, cortadores de aguacate— en un predio rural, ubicado en la región indígena de Tarecuato, municipio de Santiago de Tangamandapio, Michoacán; seis de ellos eran menores de edad de entre 15 y 17 años. Para la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), ese acto es un síntoma claro de que en México la violencia armada no discrimina a las infancias y adolescencias.

La directora ejecutiva de Redim, Tania Ramírez, lamentó que dicha noticia no ocupara las primeras planas de los medios nacionales al día siguiente, y que tampoco hubiera sido una pregunta obligada en la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador. A su parecer, el que el caso fuera —de alguna manera— invisibilizado, es un síntoma de una situación peligrosa: que la sociedad se acostumbre a este tipo de barbaries en contra de niñas, niños y adolescentes.

«Estamos en el umbral de algo sumamente peligroso, y es acostumbrarnos a que esta violencia se exprese también en contra de niños y niñas. Pasar esa puerta nos puede representar un tocar fondo en el que los efectos, en términos sociales y del impacto psicológico, no sea fácilmente reversibles», dijo en entrevista con Miguel Ángel Vargas, de EstaciónPacífico.com en Súper 98.9.

«A nosotros en Redim nos sorprendió mucho que no fuera un tema de primeras planas, que no fuera una pregunta obligada en la mañanera. Como país no habla bien pasar desapercibido este tipo de situaciones», agregó.

Ramírez aseguró que la violencia armada en contra de niños, niñas y adolescentes es una problemática severa y más frecuente de lo que podría parecer: entre enero y septiembre del 2021 se han cometido 77 feminicidios de niñas y adolescentes, es decir, ocho cada mes; 802 menores de edad han sido víctimas de homicidio doloso, es decir, tres cada día, y se han cometido 588 homicidios con arma de fuego contra niñas, niños y adolescentes, lo que representa un promedio de dos casos por día.

«La violencia está tocando la vida de nuestras infancias y adolescencias. Es algo que como sociedad no podemos permitirnos. Es urgente que se ponga en marcha una estrategia para detener la violencia armada en contra de niñas, niños y adolescentes», señaló.

 —¿Esta cifra refiere que hay adolescentes y niños engrosando las cifras del crimen organizado? ¿o nos reflejan una transgresión en este ataque a civiles por parte de los grupos del crimen organizado? 

«Están sucediendo las dos cosas. Estas muertes son muertes que no debieron ser. Incluso si los niños y adolescentes habían sido reclutados por el crimen organizado, estas muertes tampoco debieron ser, son víctimas también».

 Buscaban panales de abejas 

Tras terminar su jornada laboral el pasado 1 de noviembre, 11 campesinos —seis de ellos menores de edad— que se dedicaban a cortar aguacates, acudieron a un cerro en Santiago de Tangamandapio, Michoacán, con la intención de buscar panales de abejas, un elemento típico de las ofrendas de Día de Muertos en dicha zona. Nunca regresaron a sus casas. Fueron asesinados.

De acuerdo con el fiscal de Michoacán, Adrián López Solís, el área a la que acudieron los jornaleros suele ser utilizada como escondite por integrantes del crimen organizado, quienes se sospecha que pudieron haber asesinado a los campesinos.

Las 11 personas asesinadas esa noche dieron negativo a los exámenes toxicológicos y no contaban con antecedentes penales. «Se trata de ciudadanos inocentes», dijo López Solís a medios del estado de Michoacán.

El 2 de noviembre los cuerpos de los jornaleros fueron reconocidos por sus familiares.

La directora ejecutiva de Redim hizo un llamado a que se haga justicia, a bien de evitar enviar una señal de permisividad a los grupos del crimen organizado que pueda abonar a la normalización de la violencia armada en contra de niñas, niños y adolescentes.

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