Baldo ‘El Tubero’, ícono que representa la tradición de la tuba colimense
Baldo ‘El Tubero’, es uno de los últimos personajes emblemáticos de Colima y llegó a ser parte de la propia tradición que representa la tuba; una bebida que tanta satisfacción le daba llevar de un lado a otro, a distintos lugares; recomendándola y sintiéndose orgulloso por lo que significa y por ser un negocio redituable que le dio para sacar adelante a su familia y costear los estudios de sus hijos.
Baldomero Larios Cuevas nació en Villa Victoria, Michoacán; llegó a Colima a los 6 años de edad y a los 17 tomó el oficio de tubero que por más de 60 años ejerció, cargando sus balsas por las calles de la capital, en las distintas escuelas de la Universidad de Colima y otros planteles donde tenía a los mejores clientes y donde será recordado por esa expresión en la que aseguraba que su tuba ‘quitaba lo nango’.
Quienes lo conocieron en su etapa de estudiantes, recuerdan las frases que utilizaba para convencerles de comprar tuba: “La tuba de Baldo, te quita lo menso” o “Tomen tuba de Baldo si quieren pasar el examen”. También cuando alguien en broma le decía: “¿Me das un vaso de agua de kool aid?”, él respondía “Para que se te quite lo buey”, y cuando le pagaban cerraba la conversación con la frase: “Gracias, por nada mi niño”.
En testimonios que han quedado en las redes sociales y en otros medios, Baldo recordaba cuando llegó a Colima en 1936, sus primeros años, su trabajo en el campo, el primer contacto con la tuba y la técnica para bajarla de las palmeras, así como sus inicios vendiéndola afuera de los bancos y la recomendación histórica de tomar en ayunas tuba recién sacada con bolillo.
“Es lo mejor que tenemos, una cosa dulce en nuestro país; tal como se baja sabe a puro coquito, muy sabrosa, muy vendible…tomándola nunca te enfermas de nada, puros glóbulos rojos es la tuba. Con ocho palmas te puedes mantener a gusto, hacer un dineralal”, aseguraba.
Este 2 de marzo murió Baldo a la edad de 95 años. Sus frases, amabilidad y buen trato quedan en la memoria social, acompañadas del grito que hace algunos ayeres dejó de sonar, pero que por más de medio siglo significó un refrescante sabor a Colima: ¡Tuba, tuba, tubaaaa!
Descanse en paz.



