#Contrareloj: En 13 horas, CIAPACOV reparó el acueducto que abastece a Colima y Villa de Álvarez
Colima, Col.- A la una de la madrugada de este miércoles 30 de septiembre se pusieron en marcha los motores de la Planta de Bombeo de Zacualpan. El sonido de arranque, marcó el principio del fin de una contingencia que durante prácticamente todo el martes, mantuvo trabajando contra el reloj a decenas de personas y puso en riesgo el suministro de agua de una parte importante de Colima y Villa de Álvarez.
Trece horas antes, el escenario era muy distinto
Todo inició por un daño causado a la línea de conducción del Acueducto Zacualpan, una tubería de acero de 36 pulgadas que constituye una de las piezas fundamentales del sistema que abastece de agua potable a la zona conurbada, debido a unos trabajos que realizaba una empresa privada dedicada a la actividad minera en la zona.
No era una fuga cualquiera, el sistema de Zacualpan aporta alrededor del 70% del abastecimiento de agua potable de Colima y Villa de Álvarez, por lo que una afectación puede tener repercusiones que pueden sentirse durante horas —e incluso días en las zonas más altas— y en miles de hogares, pues son alrededor de 169 colonias las que podían presentar falta de agua o disminución de la presión.
Es por ello que las brigadas de CIAPACOV actuaron de forma inmediata, las primeras llegaron al lugar durante la mañana del martes. Ahí realizaron una evaluación para saber exactamente qué había ocurrido para, posteriormente, contener la fuga y generar las condiciones para trabajar sobre una conducción que transporta enormes cantidades de agua.
Para poder recuperar el suministro primero había que detenerlo, la tubería tenía que vaciarse para poder realizar las reparaciones correspondientes. El proceso por sí mismo requería varias horas para poder intervenir con seguridad el tramo dañado. Mientras el agua abandonaba paulatinamente la conducción, personal operativo y maquinaria trabajaban para descubrir la tubería y preparar la reparación.
La emergencia tenía entonces dos frentes: Uno frente al enorme tubo de acero dañado, y otro kilómetros adelante, en las casas, hospitales, comercios y servicios de Colima y Villa de Álvarez que dependían de que el agua siguiera llegando.
Mantener agua en la red mientras se reparaba su principal fuente
CIAPACOV puso entonces en marcha un operativo paralelo: Se ampliaron los horarios de funcionamiento de equipos y pozos; algunos fueron preparados para operar hasta 24 horas; personal de distribución comenzó a realizar maniobras de valvuleo para mover caudales hacia las zonas donde existía mayor capacidad de abastecimiento; las brigadas se desplegaron tanto en Colima como en Villa de Álvarez y el personal de Electromecánica quedó encargado de mantener funcionando los equipos necesarios. La prioridad fue sostener el suministro al sector salud y a los servicios esenciales.
No todas las colonias dependían exclusivamente del acueducto. En aquellas que también reciben agua de pozos existía la posibilidad de mantener el servicio, aunque fuera con menor presión, por lo que, al mismo tiempo CIAPACOV comenzó a pedir algo a la población: cuidar el agua disponible en tinacos y cisternas. Cada litro que no se utilizara innecesariamente ayudaría a atravesar las horas necesarias para reparar la conducción y volver a presurizar la red.
Con la conducción finalmente en condiciones de ser intervenida comenzó la parte decisiva: Soldar una tubería de 36 pulgadas cuyo daño se concentraba en dos puntos. Las brigadas especializadas realizaron dichos trabajos de soldadura y recurrieron a una técnica de encamisado para reforzar y recuperar los dos segmentos afectados de la tubería de 36 pulgadas.
Las horas fueron pasando. La tarde se convirtió en noche y el personal permaneció en el sitio
El director general de CIAPACOV, Vladimir Parra Barragán, acudió nuevamente durante la noche para supervisar el avance de los trabajos. Para entonces, las brigadas acumulaban más de 13 horas continuas de labores.
Finalmente llegó la noticia que se esperaba desde la mañana: los dos puntos dañados habían quedado reparados, la fuga estaba controlada y el Acueducto Zacualpan podía volver a operar. Pero reparar la tubería no significaba que inmediatamente saldría agua de todas las llaves. Faltaba todavía recuperar todo un sistema.
A la una de la mañana volvieron a encender los motores
La siguiente maniobra comenzó durante la madrugada. A la una de la mañana se reactivaron los motores de la Planta de Bombeo de Zacualpan y el agua comenzó nuevamente su recorrido hacia Colima y Villa de Álvarez.
Poco después, durante la madrugada de este miércoles, CIAPACOV reportó que algunas colonias comenzaban ya a recibir suministro.
La recuperación necesariamente sería escalonada: Una red de agua potable no se llena como si se abriera simplemente una llave. Después de varias horas con menor caudal o sin suministro, las tuberías deben volver a llenarse y recuperar presión progresivamente. Por eso algunas colonias recibirían agua antes que otras y las zonas altas podrían tardar más.
El llamado a cuidar el líquido almacenado se mantuvo incluso después de encender los motores. La contingencia había sido técnicamente resuelta, pero la normalización completa todavía necesitaba tiempo.
La responsabilidad no termina con la reparación
Mientras las brigadas atendían la emergencia, comenzó otro proceso: El daño al Acueducto Zacualpan no fue provocado por una falla ordinaria de la infraestructura, sino durante trabajos realizados por una empresa privada en un predio de materiales pétreos por donde atraviesa la conducción.
El director de CIAPACOV informó que la empresa conocía la ubicación del acueducto, por lo que el organismo inició las acciones correspondientes para que la empresa responsable asuma los costos derivados del incidente; esto incluye el agua desperdiciada durante la fuga, los trabajos necesarios para reparar la conducción y los daños ocasionados, además del procedimiento legal correspondiente.
La reparación física terminó después de más de 13 horas, pero las consecuencias administrativas y económicas para quien provocó el daño apenas comienzan.
Una contingencia que pudo ser mucho mayor
Durante poco más de medio día, buena parte del sistema de agua de la zona conurbada funcionó con una de sus principales fuentes comprometida. Hubo colonias con baja presión y otras con interrupciones en el servicio. Miles de usuarios tuvieron que administrar el agua disponible mientras pozos, válvulas, equipos electromecánicos y brigadas intentaban compensar, hasta donde era técnicamente posible, la ausencia temporal del Acueducto Zacualpan.
No fue posible evitar todas las afectaciones, pero la dimensión inicial del problema permite también medir la respuesta: Una tubería de 36 pulgadas había sido dañada por trabajos ajenos al organismo operador; el acueducto del que depende alrededor del 70 por ciento del abastecimiento de Colima y Villa de Álvarez tuvo que ser vaciado; dos puntos de la conducción requirieron trabajos especializados de soldadura y encamisado y todo ocurrió entre la mañana y la noche del mismo día.
La rección a la crisis y las labores realizadas durante este lapso estuvieron bajo la coordinación de Vladimir Parra, quien una vez superada la emergencia reconoció el esfuerzo y compromiso del personal de CIAPACOV, y la paciencia y comprensión de las y los usuarios. Aseguró que siguen trabajando para mejorar los servicios que brinda la comisión y garantizar el derecho al agua en Colima y Villa de Álvarez.
Más de 13 horas después de que comenzaron los trabajos, la reparación estaba concluida y a la una de la madrugada, mientras la mayor parte de Colima y Villa de Álvarez dormía, los motores de Zacualpan volvieron a funcionar.
Y así, el agua emprendió nuevamente el camino hacia la ciudad.



