7 factores clave para definir la campaña y el resultado de la elección de 2027 en Colima
El proceso electoral 2026-2027 en Colima inicia en esta primera quincena de octubre y tendrá su clímax en la elección del 6 de junio próximo —y obviamente en los dos meses previos que durará la campaña— y, aún cuando las encuestas muestran cierta estabilidad en las preferencias, el resultado y la lucha por la gubernatura están lejos de estar definidos y las condiciones en que se dará la competencia todavía pueden cambiar drásticamente.
A continuación te presentamos un análisis de 7 factores que serán clave para definir cómo se desarrollará la contienda por el Poder Ejecutivo estatal de Colima y los potenciales resultados.
1-Tablero y aritmética electoral.
Parece obvio, pero a veces la gente olvida que 100% de los votos se dividen entre los diversos candidatos y candidatas (y los votos nulos) y que no es lo mismo una competencia entre dos contendientes reales que una entre tres, o una competencia entre más participantes con oportunidades de triunfo.
Y sobre todo, es importante saber si la coalición que hoy es Gobierno, la de la 4T, se mantiene unida o se divide y si la oposición logra unirse o si compite dividida. La unidad de la coalición cuatroteísta les aumenta sus posibilidades de triunfo y lo mismo sucede con el PRIAN; PRI y PAN divididos, la historia electoral y las encuestas recientes, sugieren que tendrían mínimas posibilidades de triunfo.
Habrá voto pro 4T y voto anti 4T, esos bloques qué tanto se dividen definirán la narrativa de la contienda y seguramente también el resultado.
2- La recta final de la administración de Indira Vizcaíno.
Otro factor relevante, para cómo se desarrollará la competencia electoral tiene que ver con las condiciones en las que se desarrolla el último año de la administración estatal que encabeza la gobernadora morenista Indira Vizcaíno.
Un cierre de administración flojo, con desorden, con problemas crecientes, inevitablemente complicará las posibilidades de continuidad cuatroteísta; pero, por el contrario, un cierre eficaz de los proyectos ya iniciados, como el CRIT, las obras carreteras y los programas de apoyo a la educación, y con nuevos proyectos y gestiones exitosas, sin duda se volverán un activo para quien ostente la candidatura morenista.
Quien no crea en la relevancia de este factor, que le pregunte a Mely Romero cómo le impactó en 2021 la evaluación que las y los colimenses tenían de Nacho Peralta y de su gobierno, o al propio Nacho cómo influyó el desaseo del cierre del sexenio de Mario Anguiano.
3- La historia de las y los aspirantes, de sus partidos y la memoria del electorado.
Todo proceso político tiene narrativas, historias que se cuentan, y los recuerdos de las historias que de estos personajes ya se han contado.
Una Mely Romero hablará de su historia con las mujeres de la CNC, sus dos veces en el Senado y lo realmente realizado, pero tendrá que cargar con el juicio que la gente ha hecho ya del PRI; un Riult Rivera tendrá que defender la historia del PAN, pero también su paso por el Ayuntamiento con sus festivales a presumir, y sus baches, sus ramas y sus quincenas que no se pagan.
Rosi Bayardo hablará de lo realizado por la 4T, en los tiempos de AMLO, de la presidenta Claudia Sheinbaum, con las ColiBecas de Indira Vizcaíno, la UniBeca en su paso por el Ayuntamiento de Manzanillo y lo que estos gobiernos han logrado, los problemas que han enfrentado y los pendientes que se mantengan vigentes.
Y en Movimiento Ciudadano las historias a contar y a neutralizar serán muy diferentes si la candidata es una Griselda Martínez que si es Margarita Moreno; una tendrá que convencer de la validez de sus críticas a la 4T en donde surgió como personaje político, como la otra tendrá que hacer un relato creíble sobre su desvinculación del PRI, partido en el que inició su trayectoria ella y todo su círculo político.
4- La autenticidad y la capacidad discursiva de las y los aspirantes y sus equipos.
Un asunto es qué se dice y otro cómo se dice. Los modelos de comunicación han cambiado muchísimo en el último par de décadas y los pactos con los grandes medios de comunicación ya no determinan el éxito de una candidatura.
Si antes la radio, la televisión y los grandes periódicos eran actores centrales del juego político, ahora el escenario principal donde se determina la opinión pública son las redes sociales, las cuales también requieren de ideas y de presupuesto; sin embargo, aunque haya estrategia y presencia en el escenario digital, hay factores cualitativos que terminan siendo el fiel de la balanza para convencer o no convencer al electorado.
Me refiero a la capacidad de las y los candidatos para transmitir ideas con autenticidad, con congruencia, al estilo de comunicación con el que se construyen conexiones emocionales; y en esto, todavía hay elementos que se tienen o no se tienen, para todo lo demás está Master Card.
5- La seguridad.
Si falta la certeza de que tenemos nuestra integridad y la integridad de nuestras familias salvaguardadas, es difícil que cualquier otro argumento político sea relevante para un elector.
¿Qué me vas a decir de apoyos, de obras o de políticas públicas, si el derecho a vivir en paz no está garantizado? Por esto, la seguridad es un tema que, sin falta, se volverá central en el debate de la contienda electoral.
Si los esfuerzos gubernamentales siguen rindiendo frutos, la seguridad perderá peso como tema central de discusión; pero si hubiera un recrudecimiento de la violencia, automáticamente ascendería peldaños en las prioridades del electorado.
Julio y septiembre de este año, con 20 y 11 homicidios dolosos, son los dos meses con menos violencia homicida en los últimos 11 años; en lo que va de 2026 (enero-septiembre) se tiene una disminución de homicidios de 12% sobre el mismo periodo del año anterior; de 37% sobre 2024 y de 42% sobre los primeros 9 meses de 2023, año que fue pico de violencia.
Si se mantiene esta tendencia a la baja, la seguridad no será tema.
- 6-}It’s the economy stupid!
“Es la economía, estúpido”, escribió el principal estratega de Bill Clinton en el cuarto de guerra de su campaña en 1992; no era un insulto a nadie, sino un recordatorio para todo el equipo de que, para las y los electores, el principal factor para decidir su voto tenía que ver con su bienestar económico personal; les invitaba a no olvidarlo para enfocar las baterías en lo realmente importante.
Estados Unidos venía de una crisis económica en 1990 y 1991, que aunque el PIB ya se estaba recuperando, el desempleo tuvo un pico en plena campaña electoral que terminó costándole la reelección a George Bush padre.
Pero más allá de este contexto temporal y geográfico, la situación económica está demostrado que es un buen predictor de resultados electorales; malas épocas económicas complican la continuidad de los proyectos políticos y favorecen a la oposición; buenas épocas económicas generan lo contrario.
Estando en octubre del año previo a la elección, parece que hay condiciones favorables para el partido en el poder en Colima, más si consideramos los grandes proyectos de infraestructura ya iniciados: los carreteros y la ampliación del puerto de Manzanillo; pero si la situación económica cambia, el tablero político se cimbrará.
7- El oficio político de las y los participantes para relacionarse y hacer alianzas con gremios y sectores.
El voto corporativo, que por mucho tiempo fue clave para mantener al PRI en Los Pinos, perdió fuerza con el tránsito a la democracia; ya no hay líderes sindicales, gremiales o de sectores económicos, sociales o culturales específicos que puedan asegurar que todos los integrantes de su sector votarán como se los indiquen o sugieran.
Eso es un hecho, sin embargo, creer que estos liderazgos y sectores no mueven las contiendas, sería un extremo muy equivocado. Por eso, para las y los contendientes por la gubernatura en Colima será clave mantener acercamientos y tejer alianzas con sectores como la burocracia gubernamental, el magisterio, el personal del sector salud, de las corporaciones de seguridad y justicia, con las cámaras empresariales, con los círculos culturales, con los medios de comunicación, con las organizaciones de mujeres y con las juventudes organizadas o desorganizadas.



