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OPINIÓN: La (egoísta) decisión de Virgilio Mendoza y sus (limitadas) opciones para el 2027

Virgilio Mendoza dejó el Partido Verde y abiertamente se lanzó como opositor a Morena de cara a 2027. Esta decisión de Virgilio Mendoza resulta egoísta, ensimismada, ingrata hacia un movimiento y una causa que lo llevaron al Senado y, sobre todo, es una decisión mal calculada, que le dejará en un peor lugar político que en el que se encuentra.

Pero quizás siempre hemos entendido mal a Virgilio Mendoza, quizás no juega a ganar: tiene tiempo que parece que gana perdiendo.

Para tratar de comprender esta decisión, habría que recordar el origen de Virgilio Mendoza y algunas decisiones del pasado, principalmente la de 2015 en la lucha por la gubernatura.

Virgilio Mendoza tuvo posiciones administrativas en el ISSSTE en los años 90, en los tiempos que el PRI nunca había perdido el Gobierno Federal, luego formó parte de la creación del partido político local ADC (Asociación por la Democracia Colimense), se integró al gobierno municipal de Manzanillo del priista Rogelio Rueda, como director de Atención Ciudadana y luego como secretario particular; con Nabor Ochoa, como panista, fue su director de Desarrollo Social, y con el PAN fue dos veces alcalde de Manzanillo.

Desde esa privilegiada posición tenía todo para ser candidato panista a la gubernatura y ganarla, pero decidió declinar a participar. Después relató en una entrevista que le hice, que había hecho un acuerdo con sus amigos Nacho Peralta y Rogelio Rueda, que si alguno de ellos era candidato a la gubernatura por el PRI, que él no competiría por el PAN… Y cumplió.

Se fue al Verde en los tiempos que era aliado del PRI y ahí obtuvo una diputación federal pluri y, tres años más tarde, su mano derecha, Gaby Benavides, obtuvo una posición como senadora —no fue él porque tenía que ser mujer—. Virgilio llegó al Verde antes de que el Verde fuera aliado de Morena, en su historia tiene pasado común y cercanía con el PRI y con el PAN, más que con la izquierda.

De este recuento, destaco dos cosas. Primero: Virgilio Mendoza ya tuvo la oportunidad de ser gobernador y declinó: negoció para obtener lo que quería haciéndose a un lado, ganó perdiendo. Y segundo, Virgilio Mendoza se siente más cómodo estando cerca del PRI y del PAN, siente más afinidad con Mario Anguiano o Fernando Moreno, que con Indira Vizcaíno o con Rosi Bayardo. Y esos dos factores permiten entender mejor su decisión.

Las opciones reales de Virgilio Mendoza

Estoy convencido que será candidato a alcalde de Manzanillo por la coalición del PRIAN. Movimiento Ciudadano ha dicho que no buscará aliarse; y, claro, lo podrían recibir como candidato a la gubernatura, pero eso implicaría desplazar a Margarita Moreno hacia otra posición y le generaría a Dante Delgado un problemón con Griselda Martínez, quien lo ha acusado a él y su grupo de corrupción —basta recordar la denuncia de que había una tarjeta American Express con cargo al Ayuntamiento que aseguraba que era utilizada por él— y de mucho más: en más de una ocasión ubicó la autoría intelectual del atentado armado en su contra en el grupo político de quienes la habían precedido en la administración municipal manzanillense.

Además, Virgilio Mendoza no tiene, en su historia electoral reciente, evidencia de que pueda construir una candidatura con opciones reales de triunfo: en 2021 con el Verde obtuvo el 13% de la votación por la gubernatura. ¿Cuánto de ese 13% es voto de él y cuánto de la marca Verde? Seguramente el arrastre electoral de Virgilio ronda por ahí del 5 o 6% de la votación, eso dicen los números.

Es más, en 2024, aunque la fórmula de la coalición Morena-PT-Verde arrasó por el senado, con 46% de la votación, si vemos el voto por partidos, Virgilio Mendoza llegó a la Cámara Alta con sólo 7% de votación del Verde; en esa misma elección, Griselda Martínez con MC logró 18% de los votos, casi el triple.

Y en la alianza del PRI y el PAN, Mely Romero y Riult Rivera no tendrían ningún incentivo para cederle a Virgilio la candidatura a la gubernatura.

Así que yo le veo dos opciones reales: ser candidato a la alcaldía de Manzanillo con el PRIAN, o ser candidato independiente.

La candidatura independiente la puede lograr, pero hacerla competitiva requerirá de muchos recursos y se antoja difícil, no sólo por las limitaciones legales para las aportaciones privadas, sino porque los apoyos suelen ser directamente proporcionales a las posibilidades de triunfo percibidas.

Así que, si nada raro sucede, se verá a Virgilio Mendoza competir de nuevo para ser alcalde de Manzanillo, volviendo a las siglas en las que más cómodo se siente.

¿Dejar el Senado para asegurar una regiduría? Mucho más habría logrado por las buenas, quedándose donde estaba y haciendo equipo.

¿Y dónde está la gente y sus necesidades en esta decisión? En ningún lado. Él ha dicho que si no es en esta, ya no podrá ser para él la búsqueda de la gubernatura; quizás tendría que entender la encuesta interna de la 4T, como un mensaje de las y los colimenses: su momento era 2015 y él decidió dejarlo pasar.

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