Es entendible que se busque que el Legislativo local represente un mayor contrapeso ante el Ejecutivo estatal, porque venimos de una historia en la entidad donde el segundo suele tratar al primero como su subordinado (y que muchas veces el Congreso no ha tenido empacho en comportarse como tal), pero lo que no se entiende por qué se decide cuáles puestos sí y cuáles no pasan por un filtro legislativo.
¿Por qué quitarle al gobernador o gobernadora en turno la posibilidad de nombrar a quien debe fungir como coordinador del gabinete y que es el encargado también de la política interna, como es el caso del secretario o secretaria general de Gobierno? ¿O por qué no incluir a la Secretaría de Seguridad Pública?
Y otra razón por la que llama la atención esta propuesta, es porque es anticipable que en el próximo periodo gubernamental sea Morena quien encabece el Ejecutivo estatal pero que, a su vez, la fuerza política de la que forma parte la diputada que promueve también sería racional creer que tendrá un menor peso en el Legislativo local. Parece entonces una propuesta que no tiene nombre y apellidos, ¿o sí?, ¿o es un balazo en el pie?, ¿o es que para la diputada no es lo suyo eso del cálculo político?, ¿o es que siguen teniendo el ADN de ser oposición y no conciben que pronto podrían ser gobierno?
Pero por las mismas oficinas de la Seder, las preocupaciones no paran. Esto porque, aunque en el asunto de la mosca del mediterráneo se ha hecho una importante labor de contención, lo mismo que con el picudo prieto que afecta a la palma de coco, parece ser que a nivel mundial se están moviendo muchas plagas y para Colima, con el principal puerto del país, la exposición a estos potenciales riesgos es mucho mayor. En la dependencia comandada por Agustín Morales “hacen changuitos” para que el Fusarium Raza Tropical 4, hongo que resulta letal para el plátano, no llegue a América del Norte… Lo malo, es que ya fue detectado en Colombia.