La instrucción la giró este martes en conferencia de prensa en Colima, adonde acudió acompañado de sus dos delegados regionales, ambos diputados federales externos del estado. También asistió el diputado federal Jorge Luis Preciado, excandidato a gobernador, y la diputada local Gretel Culin.
Así que si la idea rondaba o no la mente de algún panista, ya quedó para el registro la posición oficial del partido en voz de su presidente nacional, quien les deja la difícil tarea de armar sin tricolores ni morenistas una coalición ganadora.
Y si bien les quitó opciones, les dejó una idea: convocar a quienes se han alejado de Acción Nacional a regresar el albiazul. ¿Tienen alguna idea de a quién se refiere? ¡Algunos podrían citar hasta ocho!
La funcionaria explicó que en días pasados entregó los avances en la aplicación de la Alerta de Violencia de Género en el estado a la Comisión de Seguimiento de dicho mecanismo a nivel federal (integrada por la Conavim, el Inmujeres y la CNDH, entre otros organismos), mismos que no fueron revisados, y en su lugar, se solicitaron 15 días de prórroga para analizar lo hecho por el Instituto local, los cuales vencen el próximo viernes.
Martínez aseveró con tono desesperanzado que se encuentra a la espera de que se realice esa revisión, y agregó que para subsanar ese distanciamiento con la Federación, el Gobierno del Estado ha estado trabajando con su propia Comisión Estatal para el Seguimiento de la Alerta de Violencia de Género.
No es la primera ocasión en la que se percibe dicha “lejanía” entre la titular del ICM y dependencias dedicadas a la atención de la violencia contra las mujeres, específicamente con la Conavim.
Basta recordar que en mayo pasado, la titular de dicha Comisión Nacional, Candelaria Ochoa, dijo a EstaciónPacífico.com que, a su parecer, las Alertas de Violencia de Género debían subir de nivel a las secretarías de Gobierno de las entidades, al considerar que los institutos de las Mujeres (es decir, la chamba de Mariana) no tienen el peso político para manejar ese mecanismo.
Y no es que sea “de a fuerzas” que entre funcionarias sean amigas, pero tampoco sería deseable que a causa de una mala relación el trabajo por y para las mujeres se vea entorpecido. Un poquito más de sororidad.