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OPINIÓN: ‘Sacrificar’ a Gisela, ¿fortalece o debilita a Nacho?

¿Ceder ante un chantaje, o una decisión política estratégica del gobernador Ignacio Peralta ante algo que ya consideraba inevitable?… Ambas son opciones no descartables como trasfondo de la remoción de Gisela Méndez como titular de la Secretaría de Movilidad (Semov).

El viernes pasado se anunció un nuevo movimiento en el gabinete del mandatario estatal: la salida de Gisela Méndez, quien encabezaba la Semov desde el arranque de la administración —el 11 de febrero de 2016. El movimiento obliga a hacer un análisis en tres niveles: 1) qué balance deja la ahora exfuncionaria en su gestión; 2) por qué se fue y 3) qué sigue en esta dependencia.

 El balance 

Un recuento de los casi 24 meses que Gisela Méndez estuvo en la Semov incluye los cambios que fueron visibles y verificables, respecto a lo que sucedía en la Dirección de Transporte en el pasado reciente.

Primero: se publicó un listado con la totalidad de las concesiones de transporte público individual y colectivo en el estado de Colima, incluyendo nombres de personas físicas y morales concesionarias, fecha de concesión, último trámite y algunos otros datos de los expedientes.

Segundo: se presentó una iniciativa de nueva Ley de Movilidad, la cual fue discutida y aprobada con algunas modificaciones en el Congreso del Estado.

Tercero: se entregaron concesiones de taxis en las tres zonas metropolitanas más importantes del estado, para choferes con más de dos décadas de trabajo en el sector y bajo un proceso cuya convocatoria, etapas y resolución fueron públicos.

Cuarto: se revocaron concesiones de 44 taxis que la autoridad aseguró que se entregaron en el final del sexenio de Mario Anguiano de manera irregular, incluso a familiares de funcionarios del propio gobierno.

Quinto: se revisó y actualizó la tarifa del transporte público, con el trabajo de una Comisión Mixta, con la participación de la administración estatal y firmando una serie de compromisos para la mejora del servicio con los concesionarios.

 ¿Por qué se fue?  

Entendemos que puede haber argumentos de que Gisela Méndez había generado demasiados problemas políticos, que, ante la cercanía del periodo electoral, ya no era sostenible mantenerla. ¿Con quién? Con algunos transportistas, con algunos sectores del PRI y con algunos de los aliados políticos del gobernador.

En el equipo que conforma la administración estatal se le reconocía su visión, su capacidad técnica, su probidad, pero se señalaba una supuesta falta de experiencia o tacto político. Funcionarios comentaban, en lo corto, que Gisela “no tenía mano izquierda” o, lo mismo pero con otras palabras, “que tiene dos manos derechas y las dos con el puño cerrado”.

Pero, dejando de lado esas valoraciones, hay que insistir: ¿por qué ahora se da el cambio en este momento, después de que el gobernador había resistido ya tantas presiones para ‘cortarle la cabeza’?

Una pista la podemos encontrar en lo que 15 días antes del pasado viernes dijo un concesionario, Rubén Cisneros, en un foro que organizaron algunos transportistas.

“La secretaria dice que se modernice el transporte pero sin los concesionarios, y la apuesta aquí debe ser que nosotros nos vamos a modernizar sin Gisela. Lo que hace falta decir es que no queremos a Gisela como secretaria de Movilidad, estamos de acuerdo con la política del gobernador, pero no con la aplicación de la ley que ella nos da, vámosle poniendo nombre, porque aquí parece que todos tenemos miedo, vamos contra Gisela, Gisela es quien está contra el transporte público en el estado, no el gobernador, entonces, señores, no le demos vueltas, vamos a trabajar a favor del usuario de la mano del gobernador, sin Gisela, dialogamos con el gobernador, no con la secretaria.

“La principal petición de los transportistas en el estado es que Gisela no sea la secretaria, que la señora no sea la que decida los destinos del transporte. Yo espero que los que estamos aquí reunidos, el lunes que nos vayamos a una rueda de prensa, no le saquemos al parche a firmar el boletín, hay que firmarlo y mandarlo a los medios de comunicación y les aseguro que va a dar resultados, a los maestros les dio resultados, 15 días ahí afuera y movieron al secretario de Educación”, advirtió.

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Claro: los Hugo Chávez, los Rubén Cisneros o los Zenén Campos, no la querían, y querían tumbarla… pero habría que preguntarles su opinión a otros que quizás representan a una mayoría de concesionarios. ¿Qué dirá Reynaldo García y Jesús Jiménez, en Manzanillo; qué dirá José Luis Carrasco, en Colima y La Villa, o Leobardo Fuentes, en Comala?

No tengo certezas, pero mi intuición política me dice que si no estuviera este movimiento ligado a lo electoral, no se habría dado ahora, sino hasta después del 1 de julio. El gobernador sabe de momentos políticos, sabe que en la política la forma es fondo y dudo que no supiera que un grupo de concesionarios había exigido su cabeza y hasta fecha le había puesto.

Y sabe que conceder esta ‘cabeza’ es volver a demostrar, como con Óscar Javier Hernández Rosas en Educación, cuál es “el caminito”, y sabe que eso lo vuelve vulnerable, débil. Y, seguramente, calculó que estos apoyos juegan y tienen peso en lo electoral, y que sin triunfos electorales, la segunda parte de su sexenio sería aún más débil.

No creo que el gobernador no vea lo que un analista medianón, como un servidor, ve con claridad, creo que lo ve y que hizo una apuesta, que tomó una decisión, que ya el tiempo dirá si le salió como esperaba.

 ¿Semov en manos de transportistas? 

¿Qué sigue para la Semov? Aquí quizás esté el acierto del mandatario estatal: concede una ‘cabeza’, pero no da la posición a quienes fueron los verdugos de Gisela Méndez. Puso a Belisario Arrayales López, quien fungía en la misma dependencia como director general de Regulación y Control; una persona percibida por la mayoría, tanto dentro como fuera de esta dependencia, como una persona íntegra, honesta, incorruptible.

Quienes pidieron y consiguieron la cabeza de Gisela Méndez, no tuvieron el talento negociador para asegurarse de volver a controlar la dependencia, quizás confían en que haya falta de energía o de ímpetu de un funcionario que volvió del retiro por un compromiso con Colima.

La historia pondrá en su lugar a unos y a otros y nos orientará sobre quién tenía la razón… y sobre quién tenía o tiene todavía convicción.

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