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CNDH, preocupada porque en Colima no exista el derecho a respirar… limpio

La falta de datos derivado del monitoreo de la calidad del aire es un problema que puede constituir una violación a los derechos humanos, consideró la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), situación que advierte que ocurre en Colima y en otras 14 ciudades del país.

En la recomendación general 32/2018 que presentó recientemente, la CNDH desatacó que en la revisión que hizo al Sistema Nacional de Información de la Calidad del Aire (Sinaica), en enero y marzo pasado, no obtuvo información referente a la capital del estado, ciudad que sí cuenta con un equipo de monitoreo en el Tecnológico de Colima.

Además, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) concluyó que Colima fue una de las ocho ciudades que menos datos sobre la calidad del aire generaron, de acuerdo con el estudio que realizó en 2015, el cual representa parte del soporte técnico para la referida recomendación.

“Según datos del INECC, sólo 40% de la población en México conoce la información sobre calidad del aire, ya que en la mayoría de las ciudades no se cuenta con información de monitoreo al respecto, siendo la información actualizada un factor imprescindible para la formulación de medidas preventivas y correctivas en relación con la política pública medio ambiental y de salud pública”, señaló la CNDH en el documento.

La investigación que hizo el organismo comenzó con una queja referente a la falta de actualización de los límites máximos de contaminantes de las normas oficiales mexicanas en materia de salud ambiental, así como sobre la inadecuada distribución en todo el territorio nacional de gasolina y diésel con las calidades satisfactorias para el adecuado funcionamiento en vehículos automotores y para lograr bajas emisiones a la atmósfera.

La recomendación general, que está dirigida al presidente de la República, diversos funcionarios federales, gobernadores y presidentes municipales, señaló que la calidad del aire está relacionada con la contaminación atmosférica urbana, que provoca una afectación a los derechos humanos a la protección de la salud, nivel de vida adecuado y medio ambiente sano. La falta de datos también afecta el derecho a la información pública.

Entre las recomendaciones dirigidas a los gobernadores de los estados, la CNDH solicitó brindar el mantenimiento técnico necesario en las estaciones de monitoreo de calidad del aire, así como iniciar la revisión de las concesiones de transporte público urbano para considerar como medida de mitigación el retiro de unidades en excesivo contaminantes, antiguas, sin filtros en sus sistemas de emisión y su reemplazo por unidades más eficientes o cero emisiones.

El artículo 143 de la Ley de Movilidad Sustentable del Estado de Colima, referente a la revisión físico-mecánica de los autotransportes de la entidad, señala que «los vehículos del servicio de transporte público, especial y mercantil podrán ser revisados en cualquier momento».

La CNDH también instó a los gobernadores a desarrollar estudios para la viabilidad financiera del reemplazo de unidades de transporte público urbano que utilizan gasolina o diésel por unidades de ‘cero emisiones’, ya sea esto a cargo del gobierno estatal o con la participación del sector privado.

Desde 2013, el gobierno estatal ha desarrollado un proyecto para monitorear la calidad del aire en la entidad, lo cual llevó incluso a que, en aquel año, se instalara una estación para este propósito en el Tecnológico de Colima, pero diversos factores económicos y políticos han llevado a que el estado permanezca sin datos públicos actualizados y actualizables sobre la contaminación atmosférica.

 Manzanillo y Cuauhtémoc, los focos rojos en calidad de aire 

Gisela Méndez, especialista en temas urbanos y de movilidad, destacó que Manzanillo y Cuauhtémoc son los que tienen peor calidad de aire tienen en la entidad, y precisó que si bien la principal fuente de contaminación es la Termoeléctrica del municipio costero, en segundo lugar se encuentran las emisiones vehiculares.

«El programa Proaire establece que los principales puntos de contaminación están tanto en Cuauhtémoc como en Manzanillo. Sin duda la principal fuente de contaminación del aire es la operación de la Termoeléctrica, pero en segundo lugar está el transporte, tanto el privado como el público, particularmente aquellos vehículos que trabajan con tecnologías obsoletas, viejas y altamente contaminantes», precisó.

Además, aplaudió que por primera vez la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) resolviera sobre la importancia de la calidad del aire, pues aseguró que actualmente en México mueren más de 10 mil personas al año por enfermedades relacionadas con la contaminación del aire.

“No es necesario tener que ver una nube o una nata de contaminantes sobre nuestras cabezas para pensar que tenemos mala calidad del aire, las partículas pesadas o aquellas que respiramos todos los días y no vemos, se alojan en nuestros pulmones y son las responsables de los padecimientos respiratorios, bronquitis agudas y otras crisis asmáticas que se incrementan particularmente entre los meses de septiembre a enero”, abundó.

Méndez precisó que en Colima la calidad del aire se aborda en la Ley Ambiental para el Desarrollo Sustentable, en la Ley de Movilidad, en el Plan Estatal de Desarrollo de la administración de Ignacio Peralta y en la más reciente actualización del programa Proaire, sin embargo, señaló que la mayoría de las acciones que se proponen en esos documentos no se aplican.

“Todos esos documentos no sirven de nada si no implementamos lo que estamos diciendo ahí. Desde hace varios años contamos con tres estaciones de monitoreo, una en Villa de Álvarez y dos en Manzanillo. Tendríamos qué cuestionarnos si realmente están operando conforme a la norma, si se les está dando mantenimiento o si nos están dando la información que necesitamos”, detalló.

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Con información de Lupita Chávez

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