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Conoce el modelo Colima de los ‘caza-dengue’ que puede evitar una crisis

Celina Pinto 16/09/2018

Supongamos por un momento que en una ciudad de las dimensiones de la capital de la República se desata una crisis por contagio de dengue… ¿A quién vas a llamar?

Carlos Hernández, Paula Medone y Arturo González son tres científicos autores del Modelo Colima para prevenir y combatir el dengue, un proyecto que busca poner fin a este virus con dos elementos claves: la sinergia entre las dependencias estatales y la difusión de información, enfocando baterías en las escuelas para evitar que sean focos de contagio.

En entrevista con Miguel Ángel Vargas de EstaciónPacífico.com en RadioLevy, los especialistas en biología, matemáticas y estadística detallaron algunos elementos clave para comprender el surgimiento, el desarrollo, las problemáticas y el escenario a futuro de las enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes Aegypti.

A continuación te presentamos el desglose de ese proyecto.

 El origen 

El programa surgió en 2007, cuando los tres científicos detectaron un incremento en la incidencia de enfermos de dengue en la temporada de lluvias, pero específicamente justo después del regreso a clases. Ese elemento levantó las sospechas de los investigadores, quienes luego de hacer los primeros recorridos por las escuelas se dieron cuenta de que en muchos de los casos, eran precisamente los centros educativos los que fungían como foco de infección debido a la ausencia de medidas para combatir el dengue.

“Nos dimos cuenta de que habíamos hecho la investigación al revés, porque si hubiéramos recorrido primero las escuelas nos hubiéramos dado cuenta de que no era necesario revisar datos, pues las escuelas eran un basurero”, destacó Hernández.

 Los primeros pasos 

Con los datos en la mano, los especialistas acudieron con el entonces gobernador, Silverio Cavazos, quien les puso en contacto con sus secretarios de Educación y Salud, Carlos Cruz y José Salazar, respectivamente, quienes si bien reconocieron que no había dinero suficiente para realizar una limpia en cada una de las escuelas de la entidad, facilitaron la comunicación ente los científicos y los intendentes de las escuelas.

 Intendentes, piezas clave 

Hernández recordó que por aquellos años, los intendentes de las escuelas primarias fueron una pieza clave, pues ellos se encargaron de revisar las instalaciones de los centros educativos y evitar que existieran zonas donde pudiera desarrollarse la larva del mosquito Aedes Aegypti, el vector del dengue.

Esa estrategia surtió efectos positivos casi de inmediato, pues en 2007, mientras en otras entidades donde el virus también es muy común, como las vecinas Jalisco y Michoacán, en Colima la incidencia bajó a la mitad.

“No había tanto dinero para limpiar escuelas, así que decidimos hablar con los intendentes (…) Hace más de 10 años Arturo y yo recorrimos todos los municipios y hablamos con más de mil 200 intendentes. Ninguno de ellos se negó, nuestra labor fue hacerlos sentir lo importantes que son”, añadió Hernández.

 4.- No sólo las escuelas… 

Para el matemático Arturo González, una de las propuestas fundamentales del proyecto es que no se quede sólo en las escuelas, pues en los centros de trabajo e instancias gubernamentales es común que se presente un exceso de mosquitos, además de que suelen ser espacios que rara vez se fumigan, lo cual interfiere con el fin último, que es disminuir la cantidad de casos de dengue en Colima.

 5.- Niños, ‘policías’ del combate al dengue 

La bióloga Paula Medone celebró que desde 2016 integraran al proyecto una exploración didáctica en algunas de las escuelas primarias de los 10 municipios colimenses. Explicó que el papel de los menores es también muy relevante, pues ellos fungen como “policías” de esa estrategia, ya que se les capacitó para que tanto en las primarias como en los hogares revisaran que no existan acumulaciones de agua.

“Fue un proceso de exploración. Les mostramos recipientes con agua que tienen las larvas nadando, tienen lupas para que las observen, les muestran videos de cómo es que los mosquitos hembra perforan la piel, extraen la sangre, se convierte en un diálogo muy didáctico y los niños entienden que no sólo se trata de voltear botes o corcholatas”, destacó.

“Los chicos se convirtieron en los ‘policías’ de esta estrategia porque son los que revisan que no existan acumulaciones de agua tanto en las escuelas como en sus casas (…) Con el dengue no hay demasiadas recetas mágicas, lo produce el mosquito, el mosquito se origina en nuestras casas, tenemos todo para poder prevenirlo”, añadió.

 6.- ¿Extinción? 

Para Carlos Hernández, erradicar al mosquito de la faz de la Tierra no es una opción y ni siquiera una posibilidad, pues si en el planeta existen 7 mil millones de habitantes, por cada habitante debe haber alrededor de mil mosquitos. Para el científico el problema no es el insecto, sino el virus.

Por esa misma razón, consideró que es importante que los políticos comiencen a tomar cartas en el asunto, pues temas como ciencia y salud suelen ser ignorados por los gobernantes no sólo en Colima, sino en todo México.

González añadió que si bien la Ciudad de México no es una zona que se vea afectada por el mosquito transmisor del dengue, en el año 2013 algunos científicos se percataron de que poco a poco el mosco comenzó a llegar al centro del país, por lo que, a su parecer, en un periodo máximo de tres años, podría haber una cantidad importante de casos de dengue en esa zona.

“El día que el dengue entre al DF espero que entonces sí llame la atención este problema y van a mirar a Colima porque van a necesitar de nuestra experiencia, además recordemos que no hay vacunas”, destacó.

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