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Seguridad

Familias de desaparecidos se coordinan para buscarlos en caminos y brechas de Colima

Eva Verduzco está buscando a su hermano David Verduzco de la Cruz. La noche del 21 de mayo de 2017 paseaba con sus amigos en un coche, salieron a buscar unas cervezas en el municipio de Villa de Álvarez y desde entonces no se sabe más de ellos.

Para Eva, la desesperación de no conocer el paradero de su hermano y la frustración ante las pocas respuestas por parte de las autoridades, la impulsaron a comenzar un Comité de Búsqueda de Personas Desaparecidas, compuesto meramente de familias colimenses que se encuentran en la misma situación, con el fin de iniciar una búsqueda en caminos, ríos y brechas de la entidad.

“Yo estuve convocando gente desde la semana pasada, fue muy rápido y no hubo respuesta, aquí estamos, ya comenzar a movernos para empezar un colectivo de búsqueda de personas desaparecidas, hoy ya hubo un poco más de gente, asistieron los familiares de siete desaparecidos”, explicó.

Este Comité celebró su segunda reunión este sábado a las 6 pm en el Jardín Libertad, en el centro de Colima. A la cita acudieron aproximadamente 15 personas, varias de ellas a informarse sobre los pasos a seguir para realizar la toma de las muestras de ADN en la Fiscalía General de Colima (FGE) y a qué dependencias acudir a pedir actualizaciones; las dudas fueron resueltas entre los propios familiares de desaparecidos, quienes se han vuelto especialistas en los procedimientos a seguir.

Eva considera necesario que las autoridades se acerquen a ellos para que puedan brindarles asesoría y puedan servir como guía para evitar que, al momento de comenzar las búsquedas, puedan cometer alguna violación a la Ley.

 ‘Entre más seamos, más presión ponemos’ 

Karina Guardado, al igual que Eva, busca a su hermano. El 10 de abril de 2018 Álvaro Guardado Silva viajaba en un camión de pasajeros de los llamados ‘Tonila’ de Colima a Cuauhtémoc, municipio de donde es originario, pero a la altura de la comunidad de Alcaraces un par de camionetas bloquearon el trayecto del autobús, cuatro personas armadas lo abordaron y bajaron a Álvaro. Desde ese día se desconoce su paradero.

“La intención de nosotros es juntar al público en general, a quien tenga algún familiar desaparecido para reunir a la gente y empezar a buscar, como han hecho en otros estados, que es en brechas, en terrenos, en ranchos, entre más gente seamos más presión podemos poner en el gobierno, ya que hemos visto negativas en el gobierno para apoyarnos”, refirió Karina sobre la conformación del Comité.

La desaparición de Álvaro transformó drásticamente la vida de la familia Guardado Silva, pues luego del siniestro comenzaron a ser intimidados y tuvieron que cambiar de residencia, abandonando casa, familiares y trabajo.

“No buscamos culpables, no buscamos a quien les hizo daño, lo que nos interesa es encontrar a nuestro familiar, sea como sea, vivo o muerto, lo que buscamos es que nos den la tranquilidad como familia (…) Los policías estatales se declararon incompetentes ante el caso, nos están dando a entender que ellos ya no pueden hacer nada, estamos desesperados, es por eso que uno quiere tomar cartas en el asunto, para nosotros movernos, hacer algo, es desesperante no saber nada”, detalló la joven.


Datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas (RNPD) de la Secretaría de Gobernación (Segob) reflejan un total de 592 expedientes aún por resolver en Colima hasta el 30 de abril de este año —fecha en que se suspendieron las actualizaciones.

Este récord no indica si ha habido más desapariciones hasta la fecha, pues las cifras ya no se van a actualizar hasta entrado 2019, cuando se constituya el nuevo Registro Nacional bajo el trabajo de la nueva Comisión Nacional de Búsqueda, contemplada en la Ley General en materia de Desaparición Forzada, aprobada en octubre de 2017 por el Congreso de la Unión.

 No son sólo cifras 

Uno de los casos que no fueron sumados al referido registro es el de Carlos Donaldo Campos Sepúlveda. Su mamá, Carmen Sepúlveda, relató a EstaciónPacífico.com que el joven salió de su domicilio en el municipio de Villa de Álvarez la tarde del 22 de agosto del año en curso para ir a recoger unos lentes.
Carlos viajaba en la motocicleta de su papá ese día, el mismo día que sus familiares dejaron de saber de él.

“A mí me fue mal con las autoridades porque fui a Colima y me dijeron que ahí no era, me mandaron a un centro de la mujer, y que ahí no era, me mandaron a otro lugar en La Villa y tampoco era ahí, en la Fiscalía ahí nos fue bien porque el licenciado que me atendió fue muy cortés, no me hizo sufrir como los otros que primero me pidieron toda la información, lloré y demás y me dijeron que ahí no era”, destacó.

“La última vez que fui fue hace quince días y parece que están investigando, por lo menos están interrogando a los amigos, pero fuera de ahí no hay nada más (…) A las autoridades les pediría que nos orientaran, que nos acompañara alguien, somos familias de pocos recursos las que hasta ahorita nos estamos reuniendo”, agregó.

Esta ‘explosión’ de desapariciones es otro capítulo de la crisis de inseguridad en Colima, que desde 2016 se ubica con los mayores niveles proporcionales de violencia homicida en todo el país.

592 expedientes y heridas abiertas por desaparición de personas en Colima

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