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@Marca_Personal: Las formas de hacer política se cruzan en la carretera de Cuyutlán

Hay política buena y política de la mala…

Una, la que busca la concordia y la resolución problemas específicos, y otra política que busca la discordia y ocasionarle problemas a los rivales.

Hay una que hace lo correcto a pesar de costos políticos y otra que sólo busca minimizar costos políticos.

Una política que piensa en la sociedad y otra que piensa en su ombligo… o en la próxima elección.

Estas cavilaciones cruzaron por mi mente con el tema de la Caseta de Cuyutlán.

Y es que en su visita a Colima, AMLO dejó en claro que su gobierno sí revisará contratos de concesiones, pero que no está entres sus planes, o no está entre sus prioridades, revocar concesiones carreteras mucho menos si esto pudiera ocasionar costos en términos de presupuesto público.

Aún así, ha habido voces tanto en Morena como fuera de Morena que insisten en el tema de la revocación de la concesión que tiene Pinfra para operar la autopista Armería-Manzanillo.

El argumento principal es que en parte de la inversión por recuperar hay un monto que Pinfra pagó a nombre de la SCT para resolverle un adeudo con otra concesionaria en una autopista entre Puebla y Tlaxcala. Pocos han revisado si esto es legal o no, pocos han revisado la matriz de recuperación de la inversión… Pero alegres dicen: que le quiten la concesión a Pinfra.

Habría que recordar que nadie ha planteado que no se revise esta concensión. Nadie. Pidió revisarla quien primero interpuso un recurso con la SCT, la diputada federal Indira Vizcaíno; lo ha planteado quien siguió esa ruta ante la SCT, el gobernador Ignacio Peralta, y la ha reconocido la propia empresa.

La verdad es que aquí no vamos a escuchar alegatos, revisar pruebas, valorar la ley y emitir una sentencia, aquí no somos jueces, ni somos SCT, que son las únicas instancias que podrían revisar la legalidad de la concesión.

Aquí lo que sí podemos hacer es un cálculo aritmético contundente. Si un descuento de 40%, es decir, de 52 pesos y casi sin tags repartidos, era considerado como una cosa buena; pues un descuento de 65%, es decir 85 pesos, es una cosa mejor.

Insisto, hay política de la buena, y hay política de la mala.

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