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Seguridad

Un hombre frío que dirigía un narcoestado: Retrato del Chapo por una periodista que cubrió su juicio

“Pensé que iba a ver a un hombre maltrecho, roto, débil y para nada”. Así retrata la periodista Roberta Garza a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán tras cubrir desde Nueva York el juicio del líder del Cártel de Sinaloa durante tres meses.

Garza formó parte del grupo de periodistas que dieron cobertura al proceso penal del capo desde sus inicios. Refirió que Guzmán, pese a haber pasado casi dos años en una prisión de máxima seguridad, completamente aislado y sin ningún tipo de contacto físico con sus seres queridos, se mostraba ante la Corte tranquilo, apacible, sin ninguna expresión que denotara frustración o debilidad emocional.

La periodista recordó que los testimonios que escuchó en la Corte estadounidense refieren que ‘El Chapo’ dirigía un ‘narcoestado’, pues tenía “comprados” a funcionarios de todos los niveles: desde policías locales hasta, de acuerdo con las versiones, el presidente de México, pasando por integrantes del Ejército.

“Pero hasta arriba y hasta abajo, tenían testimonios de que el presidente tenía lugar en ese soborno, y si nada más sobornas al presidente y no tienes sobornados a los policías locales, por ejemplo, estás en problemas, ellos tenían sobornados a todos de arriba a abajo”, abundó en alusión a los dichos vertidos en el proceso, en entrevista con Miguel Ángel Vargas de EstaciónPacífico.com.

Te presentamos los detalles que compartió Roberta Garza en entrevista radiofónica.

 —¿Concluyó el juicio? ¿Están a la espera de sentencia? ¿En qué estamos en lo judicial? 

“Uno de los compañeros que cubrió el juicio (…) buscó a uno de los jurados, no sé cómo lo encontró porque son totalmente anónimos (…) Y le dijo de pasada que él escuchaba su podcast, ahí fue donde empezó el problema porque se supone que los jurados no debían de ver nada de lo comentado sobre ‘El Chapo’ más allá de lo que les alimentaba la Corte. Entonces los abogados de ‘El Chapo’ decidieron empezar un juicio de nulidad a través de esto argumentando que el jurado había estado contaminado.

“Tenían un plazo muy corto para iniciar esto (…) Solicitaron una extensión y les dieron una extensión de 30 días y en eso está”.

 —¿No ha concluido este periodo? 

“No ha concluido este periodo, faltarán unos 20 días para eso, en 20 días van a presentar un caso de nulidad del juicio que se los van a rebotar porque no basta con decir ‘ el jurado tuvo acceso a influencias externas a las pruebas presentadas en la Corte, hay que probar que esas pruebas influenciaron en el jurado más allá de lo que la Corte pudo haberlo hecho”.

 —¿Si no sucede nada extraño en esto que anticipas, qué van a desechar?, ¿’El Chapo’ estará esperando sentencia para junio? 

“Así es, entre el 23 y 25 si no me equivoco. Cualquiera de los 10 cargos por los que fue declarado culpable trae una sentencia obligatoria, independientemente de lo que opine el juez”.

 —¿Si no logra fugarse de una cárcel estadounidense pasará el resto de su vida en la cárcel? 

“Así es, y si logra fugarse, vaya que se merece la libertad, porque fugarse del Centro Penitenciario y Administrativo de Máxima Seguridad en Florence, Colorado, está complicado”.

 —El apodo de ‘El Chapo’ está ligado a su estatura, ¿viéndolo en juicio, sometido, se ve pequeño ‘El Chapo’ Guzmán? ¿Deja entrever el tamaño de su poder? 

“Mucha gente me ha preguntado si se ve imponente, pero la verdad no. Posiblemente esa sea la marca de un buen delincuente, que tú lo veías y en una calle pasa totalmente desapercibido. Lo que me llamó muchísimo la atención de él, fueron dos cosas: que después de haber estado casi dos años enteros en aislamiento total, cualquier contacto humano es a través de una caja de vidrio, solamente tenía acceso a la visita de sus hijas, ni siquiera de su esposa, y obviamente de lejos, no las podía abrazar, no se puede acercar a nadie.

“Pensé que iba a ver a un hombre maltrecho, roto, débil y para nada. Era un tipo que llegaba a la Corte, se sentaba, movimientos rápidos, miraba todo, veía a todos los que estábamos ahí, miraba a su esposa continuamente, tomaba apuntes, estaba pendiente a su traductora, como si acabara de llegar de un desayuno, de una junta de trabajo. Una frialdad y una indiferencia absoluta. Y es un tipo que vio durante el último mes y medio o dos meses a sus más cercanos socios llegar a declarar en su contra (…) A Vicente Zambada lo saludó amablemente y había otros a los que no le daba ningún gusto verlos, por ejemplo alguno de sus proveedores colombianos. Pero sobre sus crímenes y las hazañas, inmutable”.

 —¿Algún detalle de su comportamiento lo conectas con la maldad de los actos de la organización que encabezaba? 

“Hubo solamente un detalle (…) Me pareció muy duro de ver. ¿Te imaginas una sonrisita cuando escuchabas las descripciones de los crímenes? Recordarás a Lucero Sánchez, la narcodiputada, ella fue uno de los testigos que a mí me pareció más interesantes, la mujer estaba desecha, en una actitud muy diferente a la que vimos en los medios, esta chica viva, pizpireta. Ahora era una mujer totalmente desecha, con muchos tics en la cara, contrayendo el ojo constantemente y reventándose de amor, diciendo que ella lo amaba, que ella lo hizo por amor, llorando, se tenía que interrumpir la sesión para que la mujer se calmara. Ella declaró dos días”.

Estaba Emma Coronel, también imperturbable, la cara no se le movía, solamente mascaba sus chicles y jugaba con su pelo, ella estaba en una banca del lado derecho, detrás de su marido. El segundo día donde declara Lucero, salen los dos, ‘El Chapo’ siempre había salido con trajes oscuros, color indistinto, gris, azul, negro, y ahora sale ‘El Chapo’ con un traje de terciopelo rojo, y sale Emma Coronel con el mismo saco de terciopelo rojo, a juego los dos, saco de terciopelo rojo, llamativo, y sale Lucero a declarar con su uniforme de prisión, obviamente. Eso me pareció un gesto muy cruel, lee lo que quieras, ‘somos un equipo, somos dos, fuiste una mártir’, porque Emma tuvo esa pequeña sonrisita como diciendo ‘tú amateur, tú pobre tonta y yo estoy acá y tengo mis abrigos de Prada, y tú estás allá’.

 —¿Qué reflexión haces del drama de violencia que hemos vivido en el último par de sexenios por los enfrentamientos del crimen organizado, al ver de cerca a estos personajes? 

“Varias cosas, una de ellas es que ya lo sabíamos, pero sí me sorprendió las muestras inequívocas de una corrupción… Cuando hablábamos de narcoestado, se podía pensar que sí, pero era un poco exagerado. No, no lo es, esta gente tenía el mando completo total de las policías locales y federales, eran elementos muy aislados los que realmente los perseguían o los trataban como delincuentes (…) Pero hasta arriba y hasta abajo, tenían testimonios de que el presidente tenía lugar en ese soborno, y si nada más sobornas al presidente y no tienes sobornados a los policías locales, por ejemplo, estás en problemas, ellos tenían sobornados a todos de arriba a abajo.

“Otra es que el gobierno federal se abocaba a capturar a los capos y nunca a las organizaciones, iban por la gran foto con el comandante con su metralleta, arrodillado, con el decomiso de unas cuantas pacas (…) ¿Por qué los atrapaban? Porque el contrario les daba más dinero que el que les estaba dando dinero, o porque alguno se descuidaba, o porque a ‘El Chapo’ ya no le servía, eso es lo que comentaban, que ‘El Chapo’ Guzmán y Mario Zambada tenían sobornados tanto al Ejército y a los policías para que atraparan a los miembros del cártel de los Beltrán Leyva, que en ese momento eran sus enemigos. Daban sus teléfonos, sus ubicaciones y los atrapaban, pero era una estrategia muy fallida donde no desmantelas al cártel”.

 —¿Detectas algo de frustración que te pueda conmover de un personaje que tuvo tanto poder y que ahora está humillado? 

“Yo no lo vi muy humillado, pero está preso. Me sorprenden mucho las muestras de quererlo volver una figura popular, de que liberen al Chapo. Yo no lo veo así, yo no creo que se pueda simpatizar con unas policías corruptas y unos gobiernos ineptos y fuera un criminal. Y no digo que fuera criminal porque traficaba drogas, era un criminal porque asesinaba, porque torturaba a las personas. Es un debate para los maestros de ética más que para nosotros”.

Para leer la primera parte del reportaje de Roberta Garza en la revista Nexos, haz clic aquí.

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