Type to search

Cultura

La Ola Verde y el presidente ‘diablo’: una historia de Cuyutlán

El 22 de junio de 1932, un sismo y un posterior tsunami cimbraron Cuyutlán. Esta es la historia sobre cómo surgió la leyenda que atribuye la llamada Ola Verde a un «castigo» por albergar en la playa colimense al entonces presidente Pascual Ortiz Rubio y al caudillo Plutarco Elías Calles, equiparados con «el diablo» por haber sido excomulgados por la Iglesia Católica.

Cerca de las 7:00 am de dicho día, que cayó en miércoles, se registró un sismo de mediana intensidad, el cual se sintió en la mencionada comunidad costera de Armería. Cuando parecía que el peligro había pasado, el mar comenzó a recorrerse para posteriormente dejarse caer sobre las casas de los cuyutlanenses. El fenómeno coincidió con las fechas en las que ambas personalidades de la época revolucionaria habían el lugar.

El historiador Noé Guerra precisó que a finales de marzo de 1932 llegaron a Cuyutlán en un convoy el entonces presidente de México, Pascual Ortíz Rubio; uno de sus antecesores, Plutarco Elías Calles (conocido como el Jefe Máximo de la Revolución, quien gobernaba detrás de cada mandatario federal bajo la figura del ‘Maximato’); el secretario de Guerra y Marina, Joaquín Amaro Domínguez, y las esposas de cada uno de ellos. Vinieron por invitación del entonces senador José D. Aguayo, del gobernador colimense Salvador Saucedo y del exgobernador Francisco Solórzano.

 

«Eran (el senador y el gobernador) personas cercanas más que nada a Plutarco Elías Calles, más que a Pascual Ortíz Rubio. Los invitan a que pasen una temporada, los acompañan las esposas respectivas, la señora Josefina de Ortíz Rubio y la señora Natalia Chacón de Elías Calles», precisó Guerra en entrevista radiofónica con Miguel Ángel Vargas de EstaciónPacífico.com.

Los actores políticos y sus esposas estuvieron en la localidad de Cuyutlán por una semana, descansando, jugando ajedrez y cartas. Si bien su estancia fue «casi un secreto» también atendieron asuntos de Estado y recibieron a personas notables de Colima.

«Se mantuvieron casi en secreto (…) Se dedicaron a jugar cartas, ajedrez, dieron algunas audiencias a personas notables de Colima. Estuvieron acompañados por sus esposas, rodeados de lujos (…) Habían sido excomulgados por la iglesia católica en razón de que restringen la participación del clero católico, para que por un lado se oficie la misa únicamente dentro de las iglesias, y por otro lado, asigna un número de párrocos por número de habitantes, pero también por el cobro de los impuestos a las iglesias, eso motiva la rebelión que conocemos como Cristiada», abundó el historiador.

 

De acuerdo con Guerra, para el 4 de abril los políticos se fueron de la playa. A los pocos días, el 3 de junio ocurrió un sismo intenso; el 18 de junio se registró otro movimiento telúrico y cuatro días después, el 22 de junio, sucedió el temblor que generó el maremoto.

«Amanecía, vino un movimiento de regular intensidad como a las 7 de la mañana, se habla de un sismo de 7 grados Richter. El oleaje del mar disminuye y de pronto el agua se empieza a recoger, se empieza a distanciar de la orilla. De acuerdo con una crónica del médico José Salazar Cárdenas, se recogió unos 100 metros mar adentro y se formó un gran tubo de agua y de pronto se viene sobre las fincas y rompe todo», destacó.

«Se estrella contra el muro principal, que es donde estaba la iglesia y de ahí baja con fuerza el agua hasta lo que es hoy el jardín, y el agua se consume hasta la estación del ferrocarril. Hablamos de muertos, de muchos escombros, hablamos de que la gente gritaba que era el fin del mundo», añadió.

El experto mencionó que con los vestigios de la Cristiada latentes y la influencia de la iglesia católica, los cuyutlanenses comenzaron a asegurar que los visitantes, al estar excomulgados y «maldecidos» habían llevado el mal a la playa armeritense y ocasionado que el mar se saliera y destruyera las casas de los habitantes.

«Decían que la Ola Verde de Cuyutlán había sido nuestro castigo por haberlos recibido, destruyendo las casas donde se habían hospedado, porque ahí se había hospedado el maligno, se había hospedado el diablo», aseveró.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *