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Por potente y barata: la metanfetamina es la droga de mayor impacto en Colima

“Ahorita sí es muy fácil de conseguir porque donde quiera hay. Antes, batallabas un poco más porque no había muchos lugares donde conseguirla. Pero ahora creo que se propagó, o no sé qué pasó”. Así se ve la crisis por consumo de estimulantes anfetamínicos en Colima, en voz de ‘Arturo’, desde la Clínica de Tratamiento de Adicciones Cristo, en la capital del estado.

La percepción de este joven colimense de 24 años (cuyo nombre fue cambiado para proteger su identidad), a quien el consumo de metanfetamina —sustancia que usó por alrededor de nueve años— lo ha llevado a anexarse dos veces y hasta caer preso en el Centro de Readaptación Social (Cereso), coincide con expertos en Salud, como Orlando Cobián Cernas, coordinador de los tres Centros de Atención Primaria en Adicciones (CAPA) de la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado, así como la directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Villa de Álvarez, María del Carmen Gutiérrez Ayala, quienes afirman que esta sustancia es la droga de mayor impacto en la entidad por su efecto estimulante y por ser barata.

También así lo refrendan las cifras del Observatorio Mexicano de Drogas, que arrojan que el consumo de estimulantes del tipo anfetamínico es el que más demanda de tratamiento causa en el estado con 240 solicitudes durante 2018. Colima tiene una tasa de 32 casos por cada 100 mil habitantes, la mayor del país, en tanto que el indicador nacional es de apenas 5.

Arturo cuenta que la dosis promedio de la metanfetamina cuesta alrededor de 100 pesos, y se puede conseguir en forma de polvo o de piedra.

De acuerdo Cobián Cernas, de los CAPA, esta droga es más potente que otras, por lo que logra un mayor efecto en un menor periodo de tiempo, es barata y contribuye con esta situación el que sea tan fácil de conseguir a la cercanía con el puerto de Manzanillo. Apunta que éste no es un fenómeno local, sino que es algo que afecta a todo el país.

“El que tenemos un puerto, creemos que puede ser un factor de riesgo muy alto, el que exista mayor afluencia de sustancias, particularmente de mentanfetaminas. Probablemente por ahí venga la justificación”, dice vía telefónica a EstaciónPacífico.com.

A nivel nacional, el año pasado hubo 6,475 solicitudes de tratamiento por esta droga, y Guanajuato fue el estado que en números absolutos tuvo una mayor incidencia, con 1,374. Pero al considerar el nivel proporcional del problema, respecto de su población, su tasa es de 22 por cada 100 mil habitantes, y la de Colima —que sumó 240 peticiones pero cuenta con una menor población— es 45% superior a la de Guanajuato.

Gutiérrez Ayala, del CIJ de La Villa, añade que esta droga es la que causa la demanda de tratamiento, al generar problemas “más serios” a los consumidores, como la sensación de ser perseguidos o “tener animalitos debajo de la piel”.

“Llegan aquí aunque consumen marihuana o pueden consumir alcohol o tabaco, pero la que les está generando problemas es la metanfetamina; o sea, problemas ya más serios: que no duermen, que no comen”, abunda vía telefónica.

Las cifras de oficiales, de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), provienen del informe 2018 del Observatorio Mexicano de Drogas, que puntualiza que se consideran estimulantes anfetamínicos diversas sustancias catalogadas como anfetaminas, y metanfetaminas (cristal y éxtasis).

Cobián Cernas, coordinador de los CAPA en el estado, y Gutiérrez Ayala, del CIJ de La Villa, coinciden en advertir que el consumo de esta droga no viene sola, pues es común que sus usuarios la combinen con otra.

El reporte del Observatorio muestra que la segunda droga que más demanda de tratamiento causó es la marihuana, con 105 casos; en tanto que el promedio de las 32 entidades para este rubro es de 435 casos. En tercer lugar para Colima, el consumo de alcohol, ocasionó 82 casos demanda de tratamiento; mientras que el promedio nacional es de 491.

En cuarto lugar está el consumo de tabaco, con 20 casos; en quinto se encuentra opiáceos, con cuatro casos; en sexto, consumo de cocaína, con dos casos, y en último lugar, con un caso cada uno, están el consumo de tranquilizantes y sustancias de uso médico.

 Las causas 

Sobre el por qué se inicia en el consumo de los estimulantes anfetamínicos, coordinador de los CAPA en el estado dice que los factores son múltiples, por ejemplo los socioculturales: el vivir en zonas donde hay mayor facilidad de conseguir la droga y tener la cercanía con el puerto, donde hay mayor afluencia de sustancias.

“Personas que no tienen al alcance la droga constituyen un menor factor de riesgo. Desafortunadamente, esto tiene que ver también con las zonas geográficas”, explica Cobián Cernas.

La directora del CIJ de La Villa señala que a estos factores se debe sumar el que existan jóvenes con baja tolerancia a la frustración, la escasez de oportunidades de desarrollo en los ámbitos laboral y educativo, así como problemas en las familias.

“Es multifactorial (…) a nivel individual, a nivel social, las escasas oportunidades de desarrollo en el ámbito laboral, educativo, también en el ámbito familiar (…) se conjugan una serie de factores para que una persona pueda llegar a ser adicto”, abunda Gutiérrez Ayala.

El Gobierno de México anunció el 14 de mayo que, como parte de la Estrategia Nacional contra las Adicciones, se desplegarían campañas regionales de información, pero hasta el momento no se tiene más información al respecto, ni por el momento cuentan con mayores detalles en la Delegación federal en Colima. El programa fue presentado como “Escuchemos Primero”.

 Me pasaba hasta dos semanas sin dormir: La historia de ‘Arturo’ 

‘Arturo’ lleva un año dos meses internado en la clínica para el tratamiento de adicciones, y cree que si dura lo suficiente en ella logrará mantenerse sobrio a su salida, no como la vez anterior, cuando únicamente pasó cinco meses en el lugar y recayó.

Cuenta que el recorrido por el uso de las sustancias ilícitas inició a los 14 años con la marihuana y de ahí escaló a la mentafetamina por la influencia de “malas compañías”.

Sobre el efecto que le causaba la droga, comenta que al consumirla “se siente bien chido”, pero cuando la dosis se baja llega un “malestar” al cuerpo, que le daba dolor de cabeza, escalofríos, sudoración y mucho sueño, además de que solía tener etapas depresivas en las que no quería estar vivo.

“Dices tú: se siente bien chido, voy a fumar, pero después de que se pasa la dosis llega como un malestar a tu cuerpo, ese malestar como de dolor de cabeza, mucho sueño, los efectos secundarios de la droga (…) me veía mal, pensaba cosas malas, me quería cortar las venas”, señala entrevistado en la Clínica de Tratamiento de Adicciones Cristo, en la capital del estado.

Al inició, recuerda, inició fumando la metanfetamina en fiestas, y un año después se encontraba consumiendo cuatro o cinco ‘bolsitas’ al día. Añade que llegó a estar hasta dos semanas sin dormir ni llegar a su casa, que sus padres se preocupaban e iban a buscarlo hasta al Servicio Médico Forense (Semefo). Dice que lo perdió todo y que lastimó a mucha gente.

“Duraba una semana sin dormir, dos semanas sin dormir, sin llegar a mi casa, mis papás buscándome por allá en el Semefo, bien preocupados porque no llegaba a la casa y hasta que no me aparecía”, relata.

‘Arturo’ aconseja a quienes se lleguen a cruzar con la disyuntiva de probarla o no, pensarlo dos veces antes de hacerlo, al afirmar que se sale de un mundo para entrar a otro y una vez ahí, afirma, la ansiedad de necesitar la sustancia, siempre se quedará.

“Vas a salir a un mundo y vas a entrar a otro, te va a cambiar, te va a hacer diferente (…) un exadicto siempre va a tener esa ansiedad, siempre vas a seguir con ella encima de ti, pero existe el control y aprendes”, apunta.

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