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¿Por qué pasó el deslave en San Gabriel y cómo evitar que ocurra en Colima?

El deslave en San Gabriel, Jalisco, fue desatado por las fuertes lluvias, aunado al factor humano del cambio de uso de suelo en la zona norte de la cuenca, y una situación similar —aunque no en esas proporciones— podría ocurrir en Colima, pero aún es evitable, consideró el ambientalista Álvaro Martínez.

El especialista explicó que lo que ocasionó estas afectaciones, que cubrieron de lodo y piedras a dicha población tras el desbordamiento del Río Apango, fue que el 2 de mayo hubo lluvias puntuales que arrasaron con piedras, ramas y lodo, mismos que no se detuvieran debido a la falta de árboles. Esto llegó a una presa, la cual se reventó y llevó esa agua a la población, además de que el río se lleno y por ello se derramó más rápido por las calles.

Martínez añadió que si uno compara las imágenes satelitales de la zona en 2016 con las de 2017, el despoblamiento de árboles es notorio, lo cual coincide con las noticias en las que se reportó que la vegetación en esa zona fue quitada por personas con la intención de sembrar y que, aunque se dio parte a las autoridades, éstas no actuaron. Añadió que en las fotos del desastre se puede ver que algunos troncos tienen un corte recto, lo cual coincide con el que se hace con una motosierra.

“Si uno ve las imágenes, a finales de 2016 tenía árboles y en abril de 2017 ya no, y eso coincide con los relatos de las noticias en las mismas fechas, de que llegaron unas personas a sembrar allá arriba, quitaron la vegetación. Se dio parte a las autoridades, no hicieron nada y, bueno, se vino este problema”, dijo este jueves a Miguel Ángel Vargas de EstaciónPacífico.com.

El experto agregó que también es natural que en las primeras lluvias los cauces de los ríos lleven más material debido a los derrumbes y las hojas que se acumulan.

“Se van muriendo diferentes árboles, se va la erosión, que mueve el aire la tierra de un lado a otro, derrumbes que hay sin necesidad de agua que se van acumulando, van cayendo en los cauces. Entonces sí, hay mayor material y las hojas que caen de los árboles. Llueve y lleva mucho más material. Sí, es algo natural”, explicó.

 ¿Y Colima? 

Sobre si esto puede pasar en Colima, Álvaro Martínez señaló que es posible que las lluvias puntuales, que cada vez se presentan más en el estado, provoquen crecientes rápidas que inunden ciertas zonas, como la que se presentó en 2001 en el Río Colima y que causo la inundación de la clínica 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Descartó que estas causen tantos problemas y arrastren material tan grande como la de San Gabriel.

Respecto a cómo evitarlo, el ambientalista dijo que se debe cuidar la regulación de la parte alta de la cuenca de dicho Río y los terrenos que quedan aún más arriba, de forma que no se cambie el uso de suelo para cultivo o para hacer fraccionamientos.

“Sí es posible, se necesita hacer una regulación constante del cambio de uso de suelo, una actualización constante (…) sobre todo de las instituciones municipales y las federales, que son las que tienen más que ver con esto; las federales, en diferentes trámites como el estudio justificativo del cambio de uso de suelo y las manifestaciones de impacto”, abundó.

“Y los municipios, que tienen una mayor fuerza legal en la cuestión regulatoria del ordenamiento territorial de la zona urbana. Entonces, tiene que haber una fortaleza y una regulación entre los tres órdenes de gobierno”, enfatizó.

Algunos puntos dentro de la ciudad que ya se tienen identificados con problemas de inundaciones son por los que pasa el Río Colima, el Manrique y el Pereira, así como el centro de la capital.

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