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Sólo quedan 5 de estas plantas suculentas; están en el Nevado de Colima

El Parque Nevado de Colima es «un crisol de biodiversidad». Así lo describió José Villa, director de ese espacio natural ubicado al sur de Jalisco, quien fue testigo de la localización de una planta de la especie suculenta que sólo crece en esa montaña y que se encuentra en inminente riesgo de extinguirse.

Se trata de la Echeveria Soniaenevarensis, una planta de la familia de las crasuláceas —de hojas densas, pues almacenan agua en su interior—, que si bien fue observada por primera vez en 2004 por la maestra en Ciencias de la Universidad de Guadalajara (UdeG) Sonia Navarro, no fue hasta febrero pasado cuando autoridades académicas reconocieron que se trataba de una especie que sólo crece en el Nevado de Colima. De acuerdo con las exploraciones realizadas en esa zona, únicamente existen cinco plantas de esa variedad.

«El Nevado de Colima es un crisol de biodiversidad, no solamente plantas, animales también, y las especies que faltan por descubrir. Es un lugar ampliamente valioso para la conservación de la naturaleza y se están descubriendo nuevas especies, una de ellas es de las que estamos hablando. Es una planta suculenta. La relevancia de ella es precisamente que es única y exclusiva de los bosques alpinos del Nevado de Colima y orgullosamente lleva el nombre de la doctora Sonia Navarro «, destacó el experto en entrevista telefónica con EstaciónPacífico.com.

De acuerdo con el director del Parque Nevado, debido a que la población de la suculenta es muy pequeña, su ubicación es prácticamente un secreto. Únicamente dos personas saben dónde encontrarla para evitar que alguien pueda hacerles daño.

«Se trata de una planta suculenta, una flor roja, de color muy brillante, una planta muy bonita, habita en zonas rocosas, de altitudes superiores a los 2 mil metros», detalló.

Villa destacó que investigadores del Instituto Tecnológico Superior de Zongolica, en Veracruz, y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) contribuyeron en la descripción de la planta y en la publicación académica que da cuenta del hallazgo. La referida investigación fue publicada en la revista científica neoyorquina Brittonia.

«Los investigadores coinciden en que se trata de una nueva especie que está en peligro crítico de desaparición por los problemas y factores que están aconteciendo. Se trata de una especie muy pequeña en su población, solamente dos personas sabemos dónde está. La vamos a mantener en secreto», afirmó.

El representante del parque aseguró que no es la única especie endémica localizada en esa zona. En 1989 el botánico inglés K.D. Rushforth identificó a los Abies colimensis, unos oyameles que sólo pueden ser encontrados en el Nevado de Colima y en la Reserva de la Biósfera de Manantlán. Actualmente se encuentran en peligro de extinción, pues únicamente quedan siete mil hectáreas de ese tipo de coníferas.

«Es un árbol único, muy bello, impresionantemente bello que tenemos únicamente en el Nevado de Colima y en la Sierra de Manantlán. Estos oyameles son únicos a nivel mundial. Son parte de la relevancia de este espacio natural», precisó.

El responsable del Nevado de Colima aseveró que esa área natural sufre de procesos de deforestación muy drásticos. Destacó que la ampliación de los cultivos de aguacate en el perímetro y de incendios provocados para inducir el cambio de uso de suelo son las principales amenazas que afectan no sólo a estas especies, sino a ecosistemas completos que sólo pueden encontrarse en la montaña.

«Incendios provocados de grandes magnitudes están forzando el cambio de uso de suelo. No solamente para esta especie, sino para ecosistemas completos, como los bosques mesófilos, bosques alpinos donde viven estas especies únicas», abundó.

Tanto los oyameles colimenses como las suculentas están en la lista de espera, buscando que se publique una actualización de la Norma Oficial Mexicana 059-Semarnat, para poder añadirlos a la categoría de «en peligro de extinción» y que se emitan medidas jurídicas para evitar que sean arrancados (o talados, dependiendo el caso) de la superficie terrestre.

«Somos poseedores de una riqueza increíble, única en el mundo. Es un llamado a la conciencia, al movimiento de la actitud positiva, a la conservación de los bosques del Nevado de Colima y a toda la naturaleza que nos rodea. Valoremos lo poco que nos queda y mucho de lo cual está en el interior del tesoro forestal del Nevado de Colima«, señaló.

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