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El Rey Colimán, otro monumento que ha sido intervenido: Restauradora

Con las pintas que grupos feministas hicieron el 16 de agosto en el Ángel de la Independencia (Ciudad de México) a modo de protesta por la violencia contra las mujeres, se inició un debate entre quienes califican ese tipo de actos como vandalismo y quienes lo conciben como un reflejo del estado actual de la sociedad. ¿Y Colima?

La restauradora colimense Wendolyne Hernández —integrante del colectivo Restauradoras con Glitter— aseveró que el patrimonio histórico local, donde destaca el Rey Colimán, no ha quedado exento de intervenciones que buscan emitir un mensaje de reflexión o protesta a la sociedad, aunque han sido pocas ocasiones. Reconoció que también ha habido casos en los que se ha vandalizado el monumento sin razón justificable.

«En Colima los movimientos sociales, aunque han estado presentes, como es una sociedad más pequeña, han estado de alguna manera acotados y controlados. No me refiero a que controlados en términos gubernamentales, sino que nosotros mismos como somos una sociedad pequeña, vamos acotando esas acciones», dijo vía telefónica a EstaciónPacífico.com.

La especialista recordó que en la década de los 70, cuando Griselda Álvarez recientemente tomaba posesión como gobernadora, el Rey Colimán amaneció con un mandil. Aclaró que el referido acto se hizo a modo de protesta, pues había quienes no aceptaban que una mujer representara al Ejecutivo colimense.

«El Rey Colimán amaneció con un mandil, un poco como en burla, en contra de que ella llegara a la gubernatura… ¿cómo una mujer iba a mandar? Era un poco burlarse de esta situación», aseguró.

 Resignificar 

Más recientemente, en 2007, el Colectivo Arma, integrado por artistas visuales y especialistas de diversas ramas de la academia, apostó por realizar intervenciones en el Centro Histórico de Colima, al considerar que el patrimonio cultural es víctima de «una pérdida de sentido», se van abriendo brechas generacionales y a los nuevos colimenses «ya no les significa».

En aquella ocasión, Wendolyne optó por intervenir el Rey Colimán. Lo embaló con plástico de burbujas y le colocó etiquetas que decían ‘For Export’ y ‘Frágil’, con la intención de destacar que durante varios años ésa fue la imagen que se exportaba sobre los colimenses, y parecía que era el único elemento representativo, cuando incluso se ha puesto en entredicho la existencia del referido símbolo.

«Yo intervine el Rey Colimán (…) Era una forma de decir que ésa es la imagen que exportamos y que en las publicidades era muy común poner la imagen del Rey Colimán; sin embargo, incluso su existencia estaba en entredicho, entonces es un recurso de alguna forma frágil», explicó.

«Esas intervenciones se hicieron para retomar un espacio y un monumento público que se vuelve tan cotidiano que ya no lo vemos, y ya perdió completamente el significado colectivo, por mucho que estén los libros», añadió.

En 2013, el colectivo volvió a activarse. En esa ocasión colorearon con pintura vegetal el agua de todas las fuentes del Centro colimense, para buscar que los ciudadanos se volvieran a fijar en ellas.

«El objetivo que tenían era resignificar espacios con el objetivo de volverlos a ver. Esto tiene un sentido totalmente distinto al del vandalismo porque tiene que ver con la resignificación de los espacios y de los objetos», aclaró.

 Vandalismo 

Hernández abundó que un acto de vandalismo contra un inmueble histórico ocurrió una madrugada de 2008, cuando un joven decidió poner unas firmas con aerosol color plata en las esculturas de Los perritos bailarines, Villa de Álvarez, y en La figura obscena, en la capital colimense. De acuerdo con la experta, ese acto se clasifica como vandalismo porque no hubo una  justificación ni una razón social detrás del acontecimiento.

«La Glorieta de los perritos fue vandalizada, amaneció con unas pintas, y ese mismo día, esa persona rayó la figura obscena con un spray de color plata. Había que distinguir que eso sí fue vandalismo porque no había una protesta ni una justificación detrás. En el caso de La figura obscena y Los perritos, el chico que lo hizo algo así como que se había peleado con la novia y por desamor había salido a pintar. Tuvo que pagar una multa», añadió.

Otro acto vandálico en contra del patrimonio histórico ocurrió en 2016, cuando una persona utilizó un objeto punzocortante para rayar unas letras ilegibles en uno de los murales en el interior del Palacio de Gobierno.

«Se vandalizó el mural de Palacio de Gobierno hace tres años. Al mural le hicieron unas incisiones para simular unas letras ilegibles. Son firmas de grafiteros», agregó.

 El trabajo de las Restauradoras con Glitter 

Wendolyne es integrante de las Restauradoras con Glitter, un colectivo conformado por más de 200 especialistas en temáticas asociadas a la preservación del patrimonio cultural, quienes buscan sumarse a las demandas en contra de la violencia contra las mujeres que externaron los grupos feministas que realizaron pintas en el Ángel de la Independencia.

Las activistas —que hicieron ruido en la red por primera vez este miércoles— destacan en una carta que dirigen al presidente Andrés Manuel López Obrador; a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, a la sociedad civil organizada y a asociaciones feministas, que si bien no promueven la realización de pintas en los bienes culturales, comprenden la importancia social y transgresora de los referidos actos como parte de un proceso que acontece en un contexto específico.

«Hay momentos coyunturales siempre en la historia de las sociedades y países, y creo que estamos ahorita en uno de ellos. Las obras de arte están hechas para representar y respaldar estos momentos coyunturales», precisó la colimense.

«La pinta en la Columna de la Independencia, más allá de ser un vandalismo, tiene que ver con una resignificación del Ángel. La Columna de la Independencia habla de la libertad, de independencia y solidaridad, una serie de valores que creo que en este momento para las mujeres están completamente perdidos», abundó Wendolyne Hernández.

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