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Política

El mitin fallido de Francisco I. Madero en Colima previo a la Revolución

Previo al levantamiento armado, el iniciador del movimiento de la Revolución mexicana, Francisco I. Madero, llegó a Colima el 17 de diciembre de 1909 para intentar que su movimiento fuera adoptado por los ciudadanos del estado, por lo que el día 28 organizó un mitin en el barrio de El Rastrillo, para hablar sobre las intenciones reeleccionistas del presidente Porfirio Díaz.

El historiador Noé Guerra señala que Madero y quienes compartían sus ideales buscaron organizar el encuentro en tres lugares ubicados en el centro de la capital, sin embargo, no tuvieron éxito, así que decidieron hacerlo de forma improvisada en un mercado.

“Sucede que sus adheridos, entre ellos un señor Rivera que presidía el club antirreeleccionista aquí en Colima y que era la cabeza de Madero, solicitan tres permisos y los tres fueron negados: uno en el Jardín Libertad, otro en el Teatro Hidalgo, y el tercero en la plaza nueva que recién se conocía como el Jardín Nuñez. Entonces, deciden improvisar y se ubican en lo que ese momento era el tianguis, que aquí lo vamos a reconocer como El Rastrillo”, dice a EstaciónPacífico.com.

“Los rastrillos eran lugares donde se vendía de todo, así como el tianguis ahora, había uno en la Sangre de Cristo, muy conocido, y había otro entre 5 de mayo y Nigromante, donde ahorita hay una tienda de abarrotes que se llama El rastrillo. En ese mercado ambulante deciden hacer el pequeño mitin, no había micrófonos ni bocinas y a pura garganta empiezan a convocar a la gente”, explicó.

Guerra puntualizó que durante el mitin, Madero subió a una mesa para hablar al público, pero se asustó por los golpes que un vendedor de birria dio a un cajón, por lo que al escuchar el ruido se aventó al piso y no pudo seguir hablando de Porfirio Díaz.

“Dos mujeres jóvenes de la familia Brun le sacan un mesa y una silla para que se suba y la use como templete Madero, sin embargo, cuando empieza su arenga y empieza a hablar en contra de Díaz es interrumpido, y ocurre algo muy chusco, había un vendedor de birria y antes para vender la birria los vendedores golpeaban con el cuchillo el cajón de la birria, y al darle de golpes al cajón decían ‘birria caliente y gorda’. Al escuchar los golpes, como había tenido un atentado en Guadalajara, se avienta de la mesa y ahí se frustró un mitin que apenas tenía unos minutos de haber iniciado”, detalló.

“Francisco I. Madero estaba hospedado en lo que es hoy la calle Madero contra esquina de la tienda de El diablo. Ahí había un hotel que se llamaba Cosmopolita, ahí recibe a los personajes que promoverían la causa revolucionaria, que era la parte que se sentía ofendida por no tener acceso al poder como los De la Madrid, los Álvarez, los Ochoa y más familias prominentes de Colima”, abundó el historiador.

 Etapa previa a la Revolución 

Noé Guerra recordó que durante el siglo 19 en Colima se presentaron sucesos que tuvieron un primer acercamiento a la Revolución Mexicana, debido a los conflictos políticos, entre los cuales destacó la construcción del ferrocarril como un momento importante para la historia de Colima durante el gobierno de Díaz.

“Hay que ubicar a Colima como un actor importante previo al levantamiento armado de la Revolución, recordando que en 1872 Porfirio Díaz huyó luego de haberse proclamado el Plan de la Noria, el lema era No reelección. Estuvo en Colima protegido por Filomeno Bravo y por Julio García, ellos lo ocultaron en Villa de Álvarez y le dieron salida por lo que ahora es Minatitlán, ese es un primer momento en el que Colima se ve involucrado en la Revolución”, indicó.

“En 1908, el gobernador de Colima era Enrique de la Madrid, abuelo del expresidente Miguel de la Madrid y del exgobernador Carlos de la Madrid Virgen. En ese año, viene Porfirio Díaz a inaugurar el ferrocarril que vinculaba a Manzanillo con la Ciudad de México, entonces es sumamente importante no sólo para nuestro estado sino para el país”, añadió.

En cuanto a la situación geográfica de Colima, el historiador dijo que el estado era un sitio con poca población, la cual estaba distribuida principalmente en zonas rurales. Había dos ciudades: la de Colima y la de Manzanillo, pero también existía La Villa de Álvarez.

“Hablando de Colima, hace más de 100 años era una entidad relativamente poco habitada, había aproximadamente 70 mil habitantes distribuidos entre dos ciudades, lo que era la capital Colima y Manzanillo, una sola villa que era La Villa de Álvarez y cuatro pueblos con cierta importancia como lo eran Comala, Coquimatlán, Ixtlahuacán y Tecomán, en aquel tiempo la capital del estado concentraba el 30% de la población y el resto se distribuía en lo que se reconocía como la zona rural. Colima entonces era evidentemente rural dedicada la mayoría de la gente a las labores del campo”, afirmó.

“Los latifundistas en aquel tiempo ocupaban todos los espacios del poder, tanto el poder económico como el poder político y el social, esto era una práctica común en aquel tiempo. En esa época tenemos las grandes haciendas como la de San Antonio, la de Santa Barbara, la de la Estancia, las haciendas que se encontraban en la parte sureste del estado, en lo que es la zona de Manzanillo, la hacienda de Cuyutlán y la hacienda de Armería (…) todas esas grandes casas de patrones”, agregó el historiador colimense.

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