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Seguridad

Abandono institucional, clave para que Colima tuviera crisis de seguridad todo un sexenio: Observatorio Nacional Ciudadano

El abandono institucional, tanto por parte del gobierno estatal como del federal, ha sido clave para que Colima tuviera una crisis de seguridad durante todo el sexenio de la administración que encabezó Ignacio Peralta, según el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC).

El director general del Observatorio Nacional Ciudadano, Francisco Rivas, recordó que Colima era una de las entidades del país que no era catalogada a nivel nacional por problemas de inseguridad, sin embargo, precisó que durante la pasada administración, encabezada por Ignacio Peralta, el estado se posicionó en los primeros lugares en cuanto a homicidios dolosos, y permaneció así en la mayor parte del sexenio.

«Hacia el final de la administración de Mario Anguiano encontramos un crecimiento relevante de homicidios. Colima era una entidad que históricamente no aparecía en el panorama porque era una entidad conocida por todos como tranquila, como segura; tiene una población pequeña, no era una entidad problemática particularmente, con nada más un tema que era el robo a casa habitación y el robo a negocios. Quitando estos dos delitos, por lo general Colima no aparecía», dijo en entrevista con Miguel Ángel Vargas, de Estación Pacífico.com.

«En la pasada administración tuvimos un incremento sustancial en la violencia que lo señala prácticamente cinco años seguidos, Colima fue primer lugar en homicidio doloso, en todas de homicidio doloso, es decir, cuando comparamos lo comparable, es decir, comparamos a través de la población el número de eventos delictivos que ocurren. En ese sentido la situación no mejoró prácticamente nunca, sólo hacia el final del sexenio hay una ligera flexión, pero en realidad no es que hubo una mejora sustancial», agregó.

Rivas detalló que al comparar los sexenios de Mario Anguiano (2009-2015) y el de Ignacio Peralta (2016-2021), los homicidios dolosos crecieron un 242% entre uno y otro, pero también más delitos contabilizaron un incremento, como el secuestro, extorsión, robo, violaciones, lesiones, entre otros.

El director general del Observatorio Nacional Ciudadano consideró que la crisis de seguridad en el territorio colimense se debe a un abandono institucional por parte del Estado, ya que la entidad no contó con equipamiento, tecnología o proyectos para resolver el problema de inseguridad que aqueja a Colima.

Sin embargo, esa situación de abandono institucional no sólo le corresponde al gobierno estatal, ya que tampoco hubo un apoyo del federal, particularmente del entonces presidente Enrique Peña Nieto, a pesar de que eran administraciones priistas.

«Es decir, en general de un sexenio a otro tenemos un empeoramiento sustancial de las condiciones de seguridad de Colima y ello se debe en parte a un abandono institucional que había, yo recuerdo cuando llegué a visitar Colima y precisamente tratar de entender qué estaba sucediendo, teníamos problemas en términos de equipamiento, tecnología, de información y nunca realmente invirtieron en este proyecto aunado a que muchos de los problemas que había que resolver, había que resolverlos de la mano de un gobierno federal que tampoco no puso particular atención pese a que eran el mismo gobierno», refirió.

«El gobierno de Peña no se demostró efectivo en lograr resolver los problemas de Colima. Entonces el abandono institucional local y la falta de interés nacional, la falta de una estrategia de seguridad, generaron el dramático resultado que tenemos hoy en esta entidad», puntualizó.

Francisco Rivas explicó que para atender una crisis de seguridad las instituciones necesitan recursos, sin embargo, cree que actualmente las corporaciones policiacas no reciben los necesarios para hacer frente al problema, incluso sólo se les asigna dinero para pagar el sueldo de los elementos, quienes consideró son «mal pagados».

«Pues por lo menos no hicieron lo suficiente, también quiero ser justo y no necesariamente injusto. Un secretario de Seguridad o un fiscal tienen un poder importante pero acotado y el elemento clave para acotar el poder de una autoridad son los recursos. Pensemos en lo que está sucediendo en este momento, lejos de mejorar vamos empeorando y vamos en caída libre. Este año no hay ni un solo peso para la seguridad, para los elementos de seguridad local, es decir, policías de todo el país, municipales de todo el país, este año no tuvieron un solo peso, cero pesos con cero centavos, para su profesionalización, su mejora, la construcción institucional. Hay dinero para pagarles el suelo, punto, y para mal pagarlos, maltratarlos», dijo.

El especialista argumentó que los gobiernos también prefieren invertir en otras áreas en lugar de seguridad, pues consideran que es mejor realizar obras de infraestructura que la gente identifique fácilmente, y no hacerlo en capacitación de policías o equipamiento para la instituciones.

«Colima necesitaba una inversión urgente, porque también hay que decirlo, así como es la frase favorita de estos gobiernos, pues también en el pasado no había habido una construcción en materia de seguridad y no la había habido porque el tema de seguridad es un tema sumamente impopular, si lo haces bien, te va mal, si lo haces mal, te va mal, entonces prefieren los gobiernos invertir en cosas que se vean más: en infraestructura, que es algo que puede la gente identificar, capacitar mejor a los policías, equiparlos mejor, darles mejor trato, no es algo que el ciudadano ve, entonces para un político es poco redituable invertir en la seguridad de nuestro país, que es una tontera pero es la realidad, los incentivos políticos son otros», comentó.

«Entonces en ese contexto el estado recibe una deuda importante en términos de formación, pero tampoco es capaz de cambiar esa situación, de mejorar esa situación, de transformarla en posición. Lo mal que le entregaron al estado al pasado gobernador, también así lo entregó él», agregó.

El director del ONC precisó que en Colima se identificaron diferentes elementos que no aportan para avanzar en materia de seguridad, particularmente falta de equipamiento y ausencia de personal en la Fiscalía General del Estado, así como falta de coordinación entre los trabajadores. También, una mala relación entre policías de investigación, estatales y municipales.

«Cuando nosotros hicimos diagnósticos de fiscalía por fiscalía, encontramos problemas de equipamiento, problemas de reactivos en periciales, ausencia del personal, si hay un problema de número de personas que laboran en la fiscalía y que tienen que hacer tareas sustantivas, una mala comunicación entre peritos, ministerios públicos, policías de investigación, y peor aún, una mala relación con las policías estatales y municipales», detalló.

«Policías estatales y municipales que tampoco conocen de protocolos, patrullas que estaban descompuestas la mayor parte de ellas, que eran un parque vehicular viejo, armamento que no estaba actualizado, tenían un problema de protocolo de seguimiento y control de armas y municiones, entonces los problemas puntuales son muchos, las generalidades implican conocer tu estado, conocer la situación institucional y aportar soluciones reales», concluyó.

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