Type to search

Comunidad Destacada

En la capital de Colima el acoso hacia las mujeres va a la alza, según cifras del Inegi

De acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) las mujeres que habitan en la capital de Colima y que reportan haber sufrido acoso, va a la alza y durante la última edición de esta publicación, que data de diciembre de 2021, el 36.5% de las encuestadas dijeron haberlo vivido.

Según este levantamiento del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el porcentaje de mujeres en la capital que reportaba haber vivido alguna situación de acoso personal y violencia sexual en lugares públicos para junio de 2021, era del 27.1%, mientras que en diciembre de 2020 esta cifra descendía a 24.8%.

De acuerdo a la misma ENSU, con datos de diciembre de 2021, “los piropos groseros u ofensivos de tipo sexual o sobre su cuerpo que molestan u ofenden” fue la principal forma de acoso que apuntaron haber recibido las mujeres encuestadas en todo México,  pues el 16.4% de las consultadas dijo haberlo padecido.

En segundo lugar la forma de acoso más sufrida es el envío de mensajes o la publicación de comentarios sobre ellas, con insinuaciones sexuales, insultos u ofensas sexuales, a través del celular, correo electrónico o redes sociales. En este caso el 4.7% dijo haberlo vivido.

El 4.2% de las encuestadas dijo haber padecido una forma de acoso que tiene que ver con el envío de mensajes, fotos, videos o publicaciones con insinuaciones, insultos u ofensas sexuales que fueron ofensivos o amenazantes a través del celular, correo electrónico o redes sociales.

El 3.4% se enfrentó a que alguna persona le mostrara sus partes íntimas las tocara enfrente de ellas, y ellas se sintieran molestas, ofendidas, o atemorizadas.

El 3.3% dijo haber padecido que las tocaran, besaran o se les arrimaran, recargaran o encimaran con fines sexuales sin su consentimiento.

El 1.8% dijo haberse topado con la situación de que les ofrecieran dinero, regalos u otro tipo de bienes a cambio de algún intercambio de tipo sexual, lo cual les parecía ofensivo o humillante.

El .8% expresó haber vivido que alguien intentara obligarle o forzarle usando la fuerza física, engaños, o chantajes a tener relaciones sexuales sin su consentimiento, o en contra de su voluntad.

El .4% vivió el que alguna persona le obligara a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad, mientras que el .3% de las encuestadas dijeron haber sido obligadas a mirar escenas o actos sexuales o pornográficos.

Con base en estos datos, en Estación Pacífico nos dimos a la tarea de preguntar a algunas mujeres si es que han vivido situaciones de acoso y cuáles fueron estas, esto fue lo que nos contaron.

Anna y Melissa, son dos mujeres que nos aportaron su testimonio como víctimas de acoso. Dos casos en los que manifiestan que la primera vez que se vieron violentadas, fue en el rango de edad aproximado de 13 años, en categorías que el Inegi registra en su encuesta.

 Anna: Padecer el acoso más común en México 

Anna es una joven de 23 años que la primera vez que nos compartió que la primera vez que fue consciente de haber recibido acoso tenía entre 12 y 13 años de edad, fue por parte de un profesor, que le hacía piropos que le causaban molestias, situación que le hizo sentir vulnerable y con miedo, al considerar que este mayor era la autoridad y que su palabra «no iba a tener importancia», lo que la llevó a considerar que estaba exagerando.

Cabe recordar que esta forma de acoso, es la que la ENSU arroja como que la que más viven las mujeres mexicanas que fueron encuestadas.

«La primera vez que tengo plena consciencia que sufrí acoso estaba en la secundaria, tenía 12, 13 años, realmente en ese momento, lo que me hizo sentir fue miedo, porque venía de una persona mayor, un profesor para ser exacta, y en ese momento yo solo me sentía sentía vulnerable, porque sentía que era la persona que tenía la autoridad, qué mi palabra no iba a tener importancia, ni voz, ni voto, y que él fácilmente se podía escudar o se podía justificar. Hasta cierto punto me hizo sentir que quizá yo estaba exagerando», dijo a EstaciónPacífico.com.

Por esto mismo de pensar que se iba a dudar de su credibilidad, de su voz y su situación, Anna compartió que no denunció a su acosador. Aseguró que no quiso «meterse en problemas» al decir que sufría de acoso y esto repercutiera directamente en sus calificaciones o su experiencia como estudiante a nivel secundaria.

«No, nunca fui a denunciar a ninguna instancia, ni siquiera con los directivos, ni trabajadora social, ni nadie de la escuela, por la razón que comentaba anteriormente. Era bien sabido, a lo mejor, no estoy bien segura con ese profesor pero había más de uno que tenía fama de acosar alumnas y realmente nunca nadie hizo nada al respecto entonces pues en mi mente pasaba que yo no iba hacer la excepción a la regla, obviamente», compartió.

Indicó que sabía que no era la única víctima, sin embargo todas se sentían en la misma situación de desventaja y minoría, que de cierta manera tenían normalizada esta conducta, ya que nunca fueron agredidas físicamente.

«También sabía que no era la única y todas estábamos en la misma situación, nunca se pasó en hacernos algo físicamente, entonces nos tocó soportarlo el siguiente año y pues ni modo, ni las primeras ni las últimas”, mencionó.

 Melisa: llegar a lo físico es la quinta forma más común de acoso documentada por el Inegi 

Por su parte, Melisa dijo que la primera vez que fue víctima de esta situación, fue cuando en la secundaria, al salir de clases, un compañero se le acercó, le alzó la falda y la tocó.

Lo cual encuadra dentro de la categoría que el Inegi documenta como «tocar, besar o se les arrimar, recargara o encimar con fines sexuales sin su consentimiento» y es la quinta forma de acoso más vivida entre las encuestadas.

«La primera vez que recibí acoso como tal, (…) fue en la secundaria, salía como a la una y salíamos las niñas como por una fila, por así decirlo, y los niños salían en bola y recuerdo que yo estaba por salir y salió (…) un conocido y llegó, me alzó la falda y me tocó las nalgas, me voltee y me le quedé viendo y él se estaba riendo, me di la vuelta y me fui», compartió.

«Me sentí asqueada, llegué, me metí a bañar, no le dije a nadie, me sentí pequeña a su lado, una cosa insignificante que las demás personas pudieran hacer lo que quisieran conmigo», agregó.

Indicó que pese a no haber acudido a presentar una denuncia para esta situación, ya que desconocía podía hacerlo y consideraba se le iba a cuestionar su credibilidad, la siguiente ocasión en la que vivió una situación de esta índole, fue en su trabajo y en ese momento decidió no hacerlo porque alguien ya lo había hecho y fue ignorada.

«La segunda vez que recibí acoso más fuerte tampoco lo denuncié porque me pasó aquí en la tienda (en su trabajo) y ese señor me sacó su aparato y pues me espanté. Mis papás empezaron a investigar y en una tienda de por aquí arriba a una chica le hizo lo mismo y que ella fue a denunciar y pues obviamente pues ¿qué hicieron? pues nada y pues no quise ir porque me iban a decir lo mismo y me iba a dar más coraje», precisó.

 ¿Consideran grave haber vivido acoso? 

Melissa consideró haber vivido esto, como algo grave debido a que es un tipo de violencia que viven todas las mujeres y que además, está muy normalizado tanto por los agresores, como de la sociedad en general.

«Sí considero que es grave, porque no es cosa que le pasa a una, es cosa que le pasa a todas y aunque nos unamos todas al final de cuentas nunca nos hacen caso pero si es grave, porque si le pasara a un hombre sería totalmente diferente a cómo reaccionaría el gobierno o la policía», agregó Melissa.

Por su parte, Michelle consideró que hace falta más educación al respeto, pues coincide con el testimonio otorgado por Melissa, de que esta situación es muy normalizada, aunque agregó que las mujeres han comenzado a darse cuenta de que no es una situación normal y por ello, comienzan a tomar medidas ante sus agresores.

«Considero que hace falta más educación al respecto porque hay muchas cosas que hombres que no saben que son acoso, hasta que se los dices y se ofenden porque ellos creen que es normal y cuando no, cae en el acoso (…) Creo que nosotras como mujeres nos hemos dado cuenta de que hay cosas que normalmente te dicen los hombres pensando que son elogio cuando realmente son acoso. Como antes se tenía muy normalizado estas actitudes “normales”, creo que esto a hecho que nos demos cuenta de eso y ya no permitamos que eso se haga, obviamente desde nuestra trinchera y nuestro entorno», concluyó Michelle.

 ¿Qué pasa en el caso de Manzanillo? 

La ENSU no solo mide este aspecto en la capital, también  toma en cuenta a Manzanillo, sin embargo, en este lugar no se ha reportado una alza, al contrario, los porcentajes van a la baja.

 La cifra de encuestadas que dijo haber padecido de acoso a diciembre de 2021 era de 16.4%, en junio del mismo año el porcentaje fue de 17.7%.

Para diciembre de 2020, el porcentaje de mujeres que reportaban situaciones de acoso fue del 19%.

 ¿Qué se está haciendo para combatir el acoso? 

Cuestionada al respecto, la titular del Instituto Colimense de las Mujeres dijo en entrevista con Estación Pacífico el pasado 3 de febrero que la persistencia y alza en esta problemática tiene que ver con la “cultura patriarcal” en la que se cosifica a las mujeres y se forma una imagen superior del hombre, que llega a creer que puede disponer del cuerpo de estas.

“Tiene que ver con esta cultura patriarcal donde educan a las personas, en la familia específicamente, donde se forma una imagen superior del hombre, donde las mujeres tienen que estar cometidas a las órdenes o disposiciones de los hombres dentro del hogar y creo que esa es la parte fundamental, donde los hombres incluso creen que ellas son de su propiedad, donde son cosificadas de manera que piensan o tienen esta creencia errónea de que pueden disponer del cuerpo de las mujeres”, afirmó a Estación Pacífico.

Mencionó que a su llegada a la dependencia no encontró ninguna estrategia para combatir el acoso ni tampoco estadísticas al respecto, pero que sí se está considerando el tema en la agenda de trabajo del instituto.

 ¿Qué pasa con los hombres? 

La encuesta también toma en cuenta a los hombres, de los encuestados en la capital en diciembre de 2021, el 10.3% dijo haber vivido una situación de acoso personal y violencia sexual en lugares públicos, en junio del mismo año el porcentaje fue de 10.6% y en diciembre de 2020 el porcentaje era de 10.3 nuevamente.

En Manzanillo en diciembre del año pasado, el 8.3% dijo haber vivido estas situaciones, en junio de 2021 el porcentaje fue de 9.4% y en diciembre de 2020 era de 4.6%.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

A %d blogueros les gusta esto: