Sin embargo, si con esta normalidad republicana de la sesión del informe, el gobernador y su equipo creen que salieron bien librados de la aduana de rendición de cuentas y fiscalización que debe representar el Congreso del Estado, estarían haciendo un análisis incompleto. Las formas fueron más tersas, pero en el fondo hubo más severidad y en temas que —disculpen la repetición de palabras— tienen mucho fondo.
Le echaron en cara al mandatario las promesas puntuales hechas en materia de seguridad, la falta de pronunciamientos sobre la violencia intrafamiliar perpetrada por un servidor público municipal, la opinión negativa del Osafig sobre cómo se ejerció el crédito autorizado —entre otras cosas— para la adquisición del predio que fue la XX Zona Militar, la inestabilidad en la composición del gabinete y diversos signos de que los problemas financieros se están acumulando.
En la glosa del informe, aunque se conserven las formas tersas, los diputados tendrán que mantenerse como el contrapeso que los ciudadanos esperan, y el gobierno estatal tendrá que dar las respuestas puntuales que la sociedad colimense exige.
Pero en esta ocasión, en lugar de quedarse en ‘pataleos’ y reproches, el presidente municipal se puso proactivo y organizó un festival para recaudar fondos y ‘rescatar’ el Parque El Rodeo, cerca de la Feria. Las actividades se desarrollarán del 1 al 17 de noviembre, los mismos días de la Feria, por lo que la apuesta parece ser compartir asistentes. En el mismo espíritu de retomar experiencias de otros eventos realizados en la demarcación, se contemplan algunas de las actividades implementadas en las recientes y exitosas ediciones del Festival del Volcán.
¿Tendrá éxito este nuevo empeño? Sólo el tiempo lo dirá, pero no se puede regatear que se nota una actitud de trascender las quejas y poner manos a la obra, que podrían imitar otros gobernantes.