Un grupo de empresarios locales buscó traer esta iniciativa que ha promovido en distintas partes del país la Fundación México SOS del empresario y activista Alejandro Martí, de la cual Orlando Camacho es director.
Todos los órdenes de gobierno se han sumado. Los empresariados no quieren levantar demasiadas expectativas, pues saben que abonar a la resolución de los graves problemas de seguridad que vive Colima tomará mucho tiempo, y prefieren que el trabajo hable por sí solo. Se reunirán cada mes y lo interesante del asunto es que, a diferencia de las mesas organizadas por el gobierno federal, aquí habrá actores privados que —se espera— no tengan empacho en evidenciar al orden de gobierno que no esté haciendo su chamba en esta sensible materia.
Transitó con varias administraciones federales con comentarios positivos de su labor, que se puede corroborar con el trato directo con los medios para obtener información de esta dependencia.
Nos dicen que, desde oficinas centrales, le solicitaron la renuncia y que, como buen servidor público institucional, la entregó.
Hay tres cosas que preocupan de este movimiento: uno, que se haya dado en medio de la temporada de huracanes; dos, que algunas fuentes aseguran que hay un fondo político, pues un personaje con conexiones a nivel central con el actual gobierno federal quiere recomendar a un familiar —pista: no es la delegada federal en Colima—, y tres, que añade también un halo de “sospechosismo” el hecho de que le hayan sugerido opinar para que Coquimatlán también fuera incluido en la declaratoria de emergencia por el ciclón Lorena y él se negó porque los datos de precipitaciones no lo respaldaban.