Y es que los legisladores aprobaron, a propuesta del diputado Vladimir Parra, pedir al Osafig una auditoría a los subsidios estatales e ingresos propios de la institución educativa en los últimos cinco años. Los mal pensados dirán que qué casualidad que el coordinador de Morena presenta esta iniciativa en el marco de que se empiecen a mover las piezas rumbo a la renovación de la rectoría, actualmente a cargo del contador José Eduardo Hernández Nava, que (¡adivinó!) debe efectuarse en 2021.
Quizá distraídos en la ‘grilla’ universitaria, preveían que las ‘tribus’ de Morena buscarían modificar la Ley Orgánica de la institución para meter su cuchara (o su candidatura) en el proceso interno, pero quizás no que les echarían a los ‘sabuesos’ del Osafig, que encabeza Indira García.
Falta ver cómo avanzará el tema en detalles como el fundamento legal para que el Osafig examine las cuentas de la Universidad, y qué emana de esa eventual revisión al uso de los recursos financieros de la UdeC. En una de esas, la sucesión rectoral termina siendo el menor de sus problemas.
La mañana de este jueves, fotografías de la camioneta fueron difundidas en las redes sociales del propio ayuntamiento, con un post que refirió que tal acción fue hecha “a manera de protesta” buscando que “la sociedad dimensione la violencia del ataque”, y para manifestar “solidaridad con las familias de las víctimas de hechos violentos”.
Algunos hoteleros y restauranteros del municipio solicitaron a la presidenta municipal retirar la camioneta, al considerar que genera una imagen negativa para los turistas.
A quienes también habría que escuchar es a las víctimas de la violencia y a sus seres queridos, para saber si tal ‘memorial’ al atentado contra Martínez en verdad les transmite “solidaridad” o si su sensación coincide más con el rechazo de los hoteleros.
Y otro detalle: ¿será más útil al municipio mandar a arreglar el vehículo para ponerlo a su disposición, o valdrá más la pena dejarlo varado a manera de ‘fetiche’ en el primer cuadro de la ciudad?