Una que se quedó cerca de ser ordenada es la revisión al gobierno municipal de Villa de Álvarez; sin embargo, no alcanzó la mayoría y no fue avalada. Hay muchas votaciones que se dieron esa tarde y esa noche que habría que revisar con lupa, como las del diputado de Morena que votó prácticamente en todo en contra del voto de sus compañeros de bancada; o la diputada, también de Morena, que en todo se abstuvo —¿para qué fue entonces?, se preguntan algun@s; o ¿para qué es diputada si prefiere no tomar postura?, se preguntan otr@s—; o la de los verdes que se abstuvieron buscando que no se revisara la administración de Gabriela Benavides y el último año de Virgilio Mendoza; o la de Rosalva Farías, de Nueva Alianza, que no consideró prudente revisar la administración de Yulenny Cortés en la que, casualmente, ella fue regidora, o la de Julio Anguiano, que también formó parte de una de las dos administraciones tecomenses que se ordenó revisar.
Y del otro lado, también habría que resaltar que los tres diputados priistas dieron el sí para que se realizaran revisiones (auditorías) especiales a la administración que encabeza el gobernador Ignacio Peralta, ya sea porque el que “nada debe nada teme”; porque tienen un voto libre respecto al líder máximo de su partido en el estado o, simplemente, porque entienden que se verían muy mal intentando frenar una revisión de esta naturaleza.
Algunos entes públicos y privados —encabezados o dirigidos por hombres— han salido a fijar postura al respecto y a decir que las mujeres que trabajan en las instituciones a su cargo “pueden” o tienen el “respaldo” para participar en esta manifestación y no acudir a trabajar.
Algunos han cuidado más el mensaje que otros, pero hay muchos que “no entienden que no entienden”, que leen su posicionamiento y se sienten los hombres más feministas del planeta y que no alcanzan a razonar que en una acción de protesta de esta naturaleza no se requiere “el permiso” de un patrón y mucho menos si es hombre en quien recae esa autoridad.
Claro, uno puede entender que es importante que las trabajadoras sepan que no habrá represalias en términos laborales por la ausencia, pero podría decirse eso: que no habrá represalias, pero alejarse de cualquier mensaje que suene a que les están “dando permiso”.
Por otro lado, bien podrían comunicar ese mensaje de respaldo por mecanismos internos que no sean públicos, para que la publicidad dada a ese mensaje no se entienda como un vil oportunismo.
Aunque les cueste trabajo entender, en estas temas, los hombres “calladitos se ven más bonitos”.