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Seguridad

5 violencias que han repuntado en Colima a la par que el homicidio doloso

Desde hace tres años, Colima vive una crisis de inseguridad que ha hecho que el estado destaque por tener la mayor tasa de homicidios dolosos a nivel nacional, desde ese entonces, hay otros cinco delitos de alto impacto que entre finales de 2015 y mediados de 2016 iniciaron una tendencia a la alza y que no han regresado a los valores que mantenían antes de este periodo.

Los delitos que aumentaron sus números al mismo tiempo que los asesinatos, son: el robo con violencia, robo a transeúnte, a casa, a negocio y narcomenudeo. Estos delitos se consideran de alto impacto, de acuerdo a la metodología de la organización especializada Observatorio Nacional Ciudadano (ONC).

Te presentamos las gráficas del comportamiento al alza de dichos cinco delitos de alto impacto, además del homicidio doloso. Haz clic en cada pestaña para analizar cada delito.

Todos los delitosRobo a casaRobo con violenciaNarcomenudeoRobo a negocioRobo a transeúnte

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Algunos de estos delitos que se han mantenido en crecimiento en Colima suelen estar vinculados con el homicidio doloso y con la presencia de grupos del crimen organizado, ya sean pequeños o grandes, y su repunte obedece a factores tanto nacionales como locales, de acuerdo con el investigador de prevención social de la violencia de la asociación civil Incide Social Sergio Martínez.

Las causas de este repunte, señaló el especialista, pueden deberse a que la estrategia de combate al narcotráfico extendió a nivel regional la violencia que antes estaba focalizada; en el caso de Colima, en lugares colindantes de Jalisco, Michoacán o la incapacidad de las corporaciones para dar seguimiento a estos delitos.

“A nivel nacional, es el tema que ahorita está en la agenda pública que es la fallida estrategia de seguridad que se ha venido implementando desde el sexenio de (Felipe) Calderón, que ha consistido en la militarización de las calles y, por el contrario, ha aumentado la violencia en las localidades. A diferencia de años anteriores, donde se tenían muy bien ubicadas las zonas, los estados o los municipios donde había focos rojos de violencia, en los últimos años ha habido una tendencia a una extensión más regional”, dijo vía telefónica a EstaciónPacífico.com.

 Los datos 

En el caso de los robos con violencia, el repunte inicia justo después de marzo de 2016 —a un mes del inicio del mandato del gobernador Ignacio Peralta—, cuando se registraron 64 casos, de acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), y en junio esta cifra ya había crecido a más del doble, con 158 denuncias —el máximo histórico para el estado.

Las cifras para la modalidad de robo a transeúnte (con y sin violencia) comienzan su tendencia creciente en octubre de 2015, hasta llegar en mayo de 2016 a su pico más alto durante los últimos cuatro años, con 73 casos.

El aumento para el robo a casa habitación se observa desde julio de 2015, cuando rompió el ‘techo’ de 100 casos y cerró con 112. En marzo de 2016 volvió a registrar un pico, con 218 denuncias, y en agosto de ese año llegó al máximo histórico de 273.

El robo a negocio tuvo un incremento que también inició a mediados de 2016, con 97 reportes en mayo, y que alcanza su cifra más alta en enero de 2017 con 108 denuncias.

El narcomenudeo tuvo comportamiento con alzas y bajas hasta agosto de 2018, cuando se reportaron 129 casos; para enero de este año, las denuncias llegaron al máximo histórico de 246.

 Las víctimas 

Alma y Abraham son dos colimenses que han padecido estas violencias de robos a casa habitación y negocio, respectivamente.

“Serán casi 200 mil pesos (los que perdÍ) y el seguro sólo nos recuperó como 100 mil (…) tuvimos que cambiar la seguridad: poner cerca eléctrica, alarma, tuvimos que hacer gastos en arreglar lo de seguridad en mi casa”, cuenta Alma, quien hace dos años fue víctima de este delito y que hasta la fecha no ha logrado obtener un resultado de la investigación por el robo a su casa.

“En la misma colonia de mi mamá se roban camionetas afuera de casas, ha ido en aumento (…) Da coraje porque uno trata de hacer un patrimonio, comprar cosas, oro y en una emergencia los puedes vender. Ahora, ¿qué caso tiene que compre oro? Si te ven en la calle te quieren asaltar y si las tengo en mi casa, ¿para qué?”, lamenta.

Abraham, cuyo negocio tiene 26 años en el Centro de Colima, destaca que jamás había sido víctima de robo en su establecimiento, pero que en el último año y medio ha sufrido un total de cuatro atracos, lo que le ha significado una pérdida de alrededor de 40 mil pesos.

“Denunciamos tres (robos), la primera vez que se metieron que fueron dos días seguidos, esa la hicimos normal, con la confianza de que sí hay que denunciarlo (…) Haces la denuncia, luego van a checar, eso sí lo hicieron, pero en cuanto a avances, no, y bien me dijeron los policías que fueron la primera vez que hiciera la denuncia por si agarraban a alguien y tenía mis cosas, con eso las podía recupera, pero que estaba muy difícil”, comenta sobre su bar.

“Es el Centro, ¿cómo es posible que no haya más seguridad? Da coraje porque en los 26 años que lleva el bar no habían robado hasta hace año y medio (…) Ya la última vez que se metieron ni denuncié porque ni caso”, asevera.

 ¿Qué hacer? 

El especialista de Incide Social Sergio Martínez recomendó aumentar las capacidades institucionales, es decir exigir más personal, recursos y capacitaciones, pero sobre todo combatir el delito por medio de la prevención. De otra forma, afirmó, la situación no va a cambiar.

Martínez añadió que otra causa de esta crisis de violencia ha sido la falta de capacidades institucionales para investigar los delitos y, en el caso de Colima, la falta de continuidad en la política de seguridad que incluso podría apuntar a posibles infiltraciones en las corporaciones.

“Ni siquiera, por lo que he visto, ha habido una continuidad. Apenas acaban de cambiar casi todo el equipo de seguridad, hasta donde estoy enterado, lo que nos habla también de cierta infiltración de la delincuencia en las agencias de seguridad y justicia, y pues la infiltración tiene que ver con las capacidades que tienen estas corporaciones para mantener su integridad”, abundó.

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