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Seguridad

Colima y la paradoja de recuperar la confianza en la Policía… por medio de la Policía

«Aquí la gente ya no confía en los policías», es el diagnóstico que, en menos de 10 palabras, expresa una vecina en la colonia Nuevo Milenio de la capital colimense a las autoridades de seguridad que le preguntan sobre situaciones de riesgo, personas sospechosas o zonas conflictivas en su comunidad.

Ella, sin inmutarse, asegura ante el convoy de servidores públicos que en más de una ocasión le ha tocado presenciar actitudes violentas por parte de los agentes, y que algunos de los habitantes de esta localidad del sur de la ciudad ya no sienten respeto por ellos.

Ése es sólo uno de los problemas a los que se enfrentan los representantes de las instancias de seguridad —incluida la Policía— que ejecutan una nueva estrategia que consiste en generar acciones de proximidad social para crear ambientes menos violentos y reducir los índices delictivos en las colonias más conflictivas de Colima, Villa de Álvarez, Manzanillo y Tecomán.

El coordinador del programa de Seguridad de México Evalúa —un think tank que ha estudiado los programas de prevención del delito—, David Ramírez de Garay, enfatiza que para realizar acciones de proximidad social se requiere mucho trabajo previo, y que una de las tareas más arduas tiene que ver —como apunta la vecina de la referida colonia en la capital colimense— con mejorar la imagen policial y hacer que la ciudadanía sienta cercanía con la Policía.

“El tema de proximidad es un concepto muy amplio, que ha tenido mucho éxito y es muy endeble para el público, pero requiere de una batería de arreglos que se tienen que hacer dentro de la organización policial y que está vinculado a estrategias mucho más específicas”, dice el especialista vía telefónica a EstaciónPacífico.com.

“Hacer que la ciudadanía sienta cercanía con la Policía no es un trabajo sencillo, no se puede lograr simplemente con actividades deportivas, tienen que estar involucrados, es más complicado que eso. En primera, la revalorización policial y mostrar que se está haciendo el trabajo policial”, añade.

A finales de julio, el Ayuntamiento de Colima aprobó reformar el modelo de seguridad del municipio capitalino, con lo cual se crea la Comisión de Seguridad Pública y Justicia Cívica, la primera de su tipo en el estado. Las principales diferencias entre las estrategias residen en que la nueva dependencia asumirá funciones en materia de seguridad, pero también de recuperación de espacios públicos, prevención del delito y atención a faltas administrativas.

Video: ¿Qué hará la Comisión de Seguridad municipal de Colima? Su titular lo explica

 ¿De qué estrategia se trata? 

Un esquema de intervención integral elaborado por personal del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP) se aplica desde junio en las colonias más conflictivas del estado. El diagnóstico muestra en mapas de calor dónde se concentran las actividades delincuenciales, de acuerdo con los cruces de información de las carpetas de investigación iniciadas en cada zona y los registros de llamadas al 911.

El titular del (SESESP), Alfredo Chávez, destacó que para la implementación de la estrategia se unieron los tres niveles de gobierno para crear un plan de intervención fortalecido con mayor presencia policial y un seguimiento para conocer los alcances de las acciones realizadas.

“Hay polígonos habitacionales donde no obstante los esfuerzos que hacen los municipios, el estado y la Federación se sigue presentando una alta incidencia delictiva. Este es un esquema de intervención integral donde nos focalizamos sobre las áreas de mayor incidencia delictiva, nos unimos los tres niveles de gobierno y hacemos un plan de intervención que abarca todos los campos de la prevención pero además se fortalece con una mayor presencia policial y con un seguimiento a estas acciones”, mencionó en entrevista.

Hasta ahora, las intervenciones se han realizado en la colonia La Reserva, en Villa de Álvarez, y en Nuevo Milenio, en Colima, pero se contemplan también Solidaridad, Villa Izcalli y localidades de Manzanillo y Tecomán.

“Tendremos que crecer en nuestras intervenciones en el municipio de Colima, en Villa de Álvarez, en Manzanillo y en Tecomán, que por la misma cuantía de habitantes que tienen estos municipios, es donde se presenta mayor número de problemas, pero focalizado a las zonas donde tenemos la mayor problemática”, abundó.

Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) refieren que esos cuatro municipios colimenses concentran la mayor cantidad de robos a casa habitación (cometidos con y sin violencia) entre enero y junio.

 De lo dicho al hecho 

EstaciónPacífico.com asistió la tarde del 12 de agosto al primer recorrido de proximidad social que se hizo en la colonia Nuevo Milenio.

Al lugar llegaron agentes de la Policía Municipal, de la Policía Federal, funcionarios del SESESP (incluido su titular, Alfredo Chávez), de la Secretaría de Seguridad Pública estatal (SSP), ministeriales de la Fiscalía General del Estado (FGE) y de la Guardia Nacional.

Sofía Hernández, coordinadora de la estrategia, indicó a los asistentes que se agruparan en equipos, para que en cada uno de ellos hubiera al menos un elemento de cada uno de los tres órdenes de gobierno. Posteriormente, entregó las tablets, donde ya viene cargado un software con el cual registran la información. Ese sistema ordena los datos aportados por los agentes para que sea más sencillo procesarlos después; para ello, se apoya en tres categorías: servicios públicos y atención del municipio (alcantarillas abiertas, luminarias fundidas, maleza), seguridad (almacén de objetos robados, persona sospechosa, sospecha de venta de drogas) y violencia familiar.

La funcionaria explicó que cada grupo tiene asignada un área específica, que deben ir casa por casa cuidando “las formas” con los vecinos, al destacar que es importante generarles confianza y destacar que la información que aporten es confidencial. Agregó que a los habitantes se les tiene que entregar un abanico informativo para fomentar el uso correcto del 911.

El recorrido comenzó en la calle La Sierra. La primera vecina consultada reportó que detrás de su casa hay una vivienda abandonada y se metió a vivir una persona que parece que vigila a su familia. Las autoridades tomaron los datos y siguieron hacia la siguiente casa.

Los agentes tocaron a otra casa, donde se asomó por la ventana una niña de aproximadamente cuatro años de edad. El secretario ejecutivo le pidió comunicarle a su mamá que si los puede atender, y luego de aclarar que su madre aparecería en unos minutos, agregó que está triste porque “un señor pasó y se robó a su perrita Luna”. Dijo eso sin que los funcionarios le explicaran que estaban ahí precisamente para preguntar ese tipo de incidencia.

Otra vecina dijo que algunos jóvenes en moto se juntan por las noches a fumar marihuana y platicar en el jardín frente a su casa. De acuerdo con la mujer, el ruido que hacen no deja dormir a los vecinos.

Ese dato contrasta con el reporte de la familia de al lado, cuyos integrantes explicaron a la autoridad que es cierto que los muchachos se juntan, pero su reclamo era para las autoridades y los vecinos: que los policías son duros con los jóvenes, los asustan y los golpean, así que ellos los dejan pasar a su vivienda cuando se encuentran ante esa situación, por lo que ahora los vecinos asumen que venden droga.

El recorrido continuó por varias cuadras. Los vecinos reportaron diversas problemáticas: el parque usado por los jóvenes para drogarse, casas ocupadas por personas sospechosas, robo de tuberías, de vehículos, personas bajo el uso de sustancias que persiguen a las mujeres que llevan a sus hijos a la escuela.

Mientras todo eso sucede, los elementos de la FGE levantan datos de los coches abandonados, de las casas que están solas y abordan a jóvenes en motocicleta y transeuntes para “basculearlos”. A un par de hombres (aparentaban ser menores de edad) que viajaban en moto se les confiscó una bolsa con marihuana, les hicieron preguntas y los dejaron ir.

Poco después de las 8 pm terminó el recorrido en el cruce de las calles Barcena y Acapulco. Antes de que los agentes se retiraran, un par de vecinas se acercaron por su cuenta para reportar hechos violentos acontecidos en la calle que habitan: venta de droga, casas “ocupadas” y robo a casa habitación.

Se visitaron cerca de 60 casas, se levantaron reportes de diversos tipos en cada una de ellas. Los recorridos continuarán. ¿Contribuirá esta estrategia a disminuir la percepción de inseguridad entre los vecinos de esa colonia y de otras localidades afectadas por la violencia?

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